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{ENTREVISTAS}

'El fútbol en La Rioja surgió ligado a los jóvenes que traían pelotas y manuales de los territorios en los que estudiaban'

David Mota ha investigado sobre los orígenes del fútbol riojano entre 1913 y 1929

David Mota Zurdo (Bilbao, 1985) es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Isabel I. Es autor de los libros 'Un sueño americano. El gobierno vasco en el exilio y Estados Unidos.1937-1979', 'Los 40 Radikales. La música contestaria vasca y otras escenas musicales', y junto a Santiago de Pablo y Virginia López de Maturana 'Testigo de cargo. Las historia de ETA y sus víctimas en televisión'. Como historiador sus líneas de investigación son el exilio, los nacionalismos, las relaciones internacionales, la violencia política y la historia del ocio y la sociabilidad, así como la cultura popular. Ahora ha publicado 'Entre la pasión y la gloria: el fútbol riojano a través del Haro Sport Club (1913-1929) donde indaga sobre los orígenes del fútbol riojano, los clubes pioneros, cómo llega a ser un deporte de masas, cómo se integra el fútbol en la sociedad riojana y en un marco general, en el que, por ejemplo, la reducción de la jornada laboral en 1919 a ocho horas provoca el nacimiento de un nuevo concepto cómo es el tiempo libre y ahí "la taberna y el deporte ganan adeptos'. David Mota describe cómo el fútbol llega a La Rioja a través de los jóvenes que estudian en otras ciudades y al volver traen pelotas, manuales y ganas de prácticar el nuevo deporte. A partir de hay comienza un camino en el que los profesionales liberales y las localidades más pudientes económicamente como Logroño, Haro y Calahorra son los principales protagonistas del incipiente fútbol riojano. Entre medio, un buen número de clubes, aficionados, rivalidades y el tránsito del ocio al profesionalismo./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Cómo surge la idea de adentrarte en los orígenes del fútbol riojano? ¿Pesó mayor la afición al fútbol o la faceta de historiador?

La verdad es que surgió un poco por azar. Aunque he jugado -y mucho- al fútbol, decidí sumergirme en su historia tras realizar diferentes pesquisas y observar que era una línea de investigación distinta e insuficientemente trabajada en el territorio. Fue, entonces, cuando me propuse estudiar la sociedad riojana a través de sus prácticas deportivas. Porque, en parte, al final se trata de eso. De conocer las aficiones, los gustos, la dedicación y la inversión de la sociedad riojana en el deporte. Por tanto, sí, pesó más mi faceta de historiador, pero es que esta es parte de mi propia personalidad.  

 

S.- ¿Cómo y cuándo despertó el fútbol en La Rioja? ¿Quiénes fueron los pioneros?

Es difícil poner una fecha exacta, porque el rastro documental, que se basa en cuestiones como la fundación de un club o la referencia en prensa a ese deporte, difiere del proceso de recepción real; es decir, muy probablemente habría jóvenes que ya practicaban este deporte antes de la creación de clubes, y lo jugaban porque lo traían de aquellos lugares en los que estudiaban (Barcelona, Madrid, Bilbao). Con todo, el fútbol llegó un poco más tarde a La Rioja que a otras zonas de España, sobre todo si se compara con zonas costeras, y lo hizo en un periodo de emergencia generalizado durante las primeras décadas del siglo XX y, sin duda, gracias a la línea de ferrocarril conectada con Bilbao, que junto a mercancías también trajo ideas y avances. Por otro lado, los pioneros fueron dos clubes de Logroño: Agrupación Deportiva Gran Casino y Logroño Recreation Club, muy vinculados a las clases más pudientes de la capital.

 

S.- Hablamos de un fútbol que aún no era un acontecimiento de masas. ¿Quiénes seguían a los incipientes clubes de fútbol?

En los momentos más iniciales no había fans como los de hoy en día, porque este proceso se va confeccionando progresivamente, con el interés que muestra la prensa, la crónica de los partidos, etc. Al comenzar como espectáculo exótico, de ocio y esparcimiento, fueron las clases más acomodadas quienes se pudieron permitir la asistencia al campo de fútbol por dinero y tiempo. La situación varió en unos pocos años con la introducción de reformas laborales, como la reducción de la jornada laboral a 8 horas en 1919 que permitió la eclosión de un concepto que comenzó a extenderse 'el tiempo libre'. Parte de la sociedad lo dedicó a la taberna, pero otra parte importante al deporte, tanto en práctica como asistencia. Esto fue acompañado por una decisión de los clubes creados durante las décadas de 1910 y 1920: hacer que el deporte (la higiene corporal entendida como trabajo físico) se trasladara a toda la sociedad. Por eso, también hubo precios relativamente populares. 

 

S.- ¿Cómo decides que el elemento de referencia de tu relato sea el Haro Sport Club?

Principalmente, porque en 2014 se celebró el centenario del Club Haro Deportivo, que lo entroncaba con el Haro Sport Club y, de este modo, lo convertía, a priori, en el decano del fútbol riojano. Sin embargo, fruto de mis lecturas, entre ellas, los libros del jarrero Fernando de la Fuente, llegué a la conclusión de que había errores importantes en esa celebración, de que no había referencias a este club en 1914, sino en 1913 (con un club infantil), y que debía bucear en los archivos para obtener información más precisa que arrojara luz al problema. Por tanto, me propuse acudir a las primeras referencias al fútbol moderno que había en la prensa y la sorpresa fue enorme: los primeros clubes creados oficialmente estaban en Logroño y no en Haro. Por tanto, la directiva que había creado la celebración había cometido un error. 

 

S.- El fútbol en la época que describes en el libro y también ahora siempre ha tenido una relación con la sociedad del momento, ¿no? ¿Cuál es el tejido social de Haro, de Logroño, y de La Rioja en general?

Sí, la conexión entre fútbol y sociedad es evidente, refleja la identidad y/o el enfrentamiento, también el tipo de ciudadanía que lo sustenta. Por un lado, la sociedad que lo practicaba normalmente tenía una posición notoria en la localidad, eran profesionales liberales o empresarios vinculados con sectores como el vitivinícola o la banca. Esto permitía que los jóvenes pudieran dedicarse a este deporte.  Por otro, es un momento, el de las décadas de 1900 a 1920, en el que el deporte está eclosionando y nace en aquellos territorios con importante poso económico: Logroño, Haro, Calahorra. 

 

S.- Hablas de un fútbol ligado a la cultura juvenil inicialmente.

Sí, desde luego. El fútbol estaba ligado a los más jóvenes, que traían pelotas y manuales deportivos de otros territorios en los que estudiaban durante el periodo de curso escolar y en los que sí estaba arraigado el fútbol. De hecho, no es extraño que así fuera. En Inglaterra, los primeros clubes y competiciones de fútbol se crean en torno a colegios, luego deriva en colleges universitarios y, posteriormente, acaba dando lugar a competiciones y/o federaciones. Más adelante se incorpora el componente obrerista, pero cuando el fútbol ya se ha ido extendiendo por diferentes localidades de la campiña inglesa. En La Rioja, sucede algo parecido, porque para jugar al fútbol sólo se necesita una pelota, a veces, hecha con trapos viejos, y personas que quieran divertirse. No es un deporte que conlleve de inicio una inversión.  

S.- Describes un camino que enlaza el ocio con lo profesional.

Inicialmente, la práctica deportiva está vinculada a la sana competitividad, al higienismo y el regeneracionismo. En crear una sociedad vigorosa, sana y fuerte. Y los practicantes amateurs defenderían siempre ese punto hasta que vieron la progresiva profesionalización que se produjo durante la década de 1920 y 1930. Lo vieron como una traición a los valores que inspiraron el deporte y al lema olímpico de citius, altius, fortius. No obstante, hubo clubes que decidieron apostar por contratar jugadores, como sucedió con el FC Barcelona o el Athletic Club de Bilbao, para así mantener su prestigio de grandes sociedades deportivas, de estar presentes en todas las competiciones. Otras optaron por otras vías como el amateurismo marrón o pago a determinados jugadores para representar a un club en competiciones de aficionados. Poco a poco, como ha estudiado Juan Antonio Simón Sanjurjo, se vio un nicho de mercado, una posibilidad de mercantilizar el fútbol, como también han analizado Prats y Santacana. Es ahí, donde el ocio, el mero disfrute se desvirtúo, y se convirtió en negocio.

 

S.- ¿Hubo en aquella época un calendario de torneos, que disputaban clubes de cierta relevancia -al menos local y en la zona norte- en los primeros años del siglo XX?

Realmente, no. Al menos en la Federación Guipuzcoana que es en la que estuvieron enmarcados los equipos riojanos hasta la década de 1930 hubo una programación de en torno a 8-10 partidos al año, propios de la competición liguera, más los partidos de la fase final y ascenso. Quizá, por ello, en determinados momentos, cuando los clubes no conseguían clasificarse para las fases finales o para los torneos coperos, hubo iniciativas locales y regionales como la Copa de Navidad, que permitió tener un calendario más asiduo. En cualquier caso, esta situación era habitual en equipos con poco presupuesto y en divisiones inferiores. El Haro Sport compitió entre la serie B y C guipuzcoana, y el Logroño Recreation Club, similar. Diferente es el caso del Club Deportivo Logroño ya en la década de 1930, que llegaría a fases finales de Copa. 

 

S.- ¿Continúa alguno de aquellos clubes o son el origen de alguno de los actuales?

Siendo puristas no. El Logroño Recreation Club dejó de existir a principios de los años 30, el Haro Sport Club se disolvió a finales de la década de 1920, al igual que otros como la Agrupación Deportiva del Gran Casino. No obstante, son un precedente histórico, pese a no contar con los mismos estatutos, ni la misma denominación, ni tener el mismo origen. El Recreation es un claro antecesor del Club Deportivo Logroño, pero no es el mismo club. Y el Haro Sport Club está evidentemente vinculado con el Club Haro Deportivo, pero tampoco lo es. Este último, de hecho, se crea en algún momento de enero de 1931.  

 

S.- Haro Deportivo. ¿Decano del fútbol riojano? 

No, para nada. En primer lugar, porque aun considerando una fecha errónea como 1913, que responde a la creación del primer club infantil de fútbol en Haro, ya había otros clubes como la Agrupación Deportiva Gran Casino o el Logroño Recreation Club, que se crearon en 1910 y 1912 respectivamente. Por este motivo, si se sitúa en la misma línea a Haro Sport Club y Haro Deportivo para convertirlo en el decano del fútbol, lo mismo debiera hacerse entre el Logroño Recreation Club, el Club Deportivo Logroño, el Club Deportivo Logroñés y la sopa de siglas de clubs de Logroño que han venido después. En mi opinión, la instrumentalización de la historia para la legitimación de este 'decanato' es un debate que los clubes debieran evitar, porque muy probablemente una gran mayoría saldría perjudicada. Con todo, hay una tendencia a ser el más antiguo, como si eso diera mayor grandeza a la entidad, pero si se rasca un poco se observa que la grandeza la dan los títulos.  

 

S.- Las noticias que rodean los primeros pasos del fútbol están salpicadas de cierta banalidad; parecen seguir el estilo de los ecos de sociedad, ¿no? Aún no existía la tradición del cronista deportivo…

En La Rioja cuesta que arraigue o mejor dicho el periódico de mayor tirada, La Rioja: diario político, lo deja a cargo de los periodistas que se dedican a hablar de ocio como Montemar o Carcamo en Logroño. En Haro, por ejemplo, queda en una sección exclusiva sobre lo sucedido en la localidad: 'Ecos de Haro'. Pero hubo intentos desde finales de la década de 1910 con revistas como Rioja Ilustrada y Deportiva, Cantabria, Arte y Sport o Vida Riojana. Salvo la primera, el resto fueron un totum revolutum de diferentes intereses de ocio. 

S.- … y el fútbol comienza a reunir espectadores y la política empieza a interesarse. ¿También en La Rioja? La condición identitaria de la afición a un club también lo favorece, ¿no?

Sí, claro. La identidad es fundamental para mover a masas de aficionados. Los enfrentamientos de Haro Sport con clubes de Logroño, por ejemplo, recrean los piques e inquinas entre ambas ciudades. A nadie se le escapa una conocida pancarta que dice 'La ciudad de Haro saluda al pueblo de Logroño'. También los propios clubes riojanos, al igual que los navarros, experimentan agravios en la Federación Guipuzcoana, donde se enmarcan. Esta entidad, muy vasquista, incluso nacionalista vasca, puso trabas y dificultó la trayectoria de los clubes riojanos y navarros, al punto de que incluso éstos decidieron crear una federación, como sucedió con la Navarra, y otros, los riojanos, sondearon la posibilidad de integrar otras federaciones como la Castellana. Esto lleva a que en los partidos hubiera enfrentamientos, se llegara a las manos, hubiera sanciones a veces injustificadas por estar la federación controlada por clubes guipuzcoanos y un largo etcétera. 

 

S.- Por otro lado, ¿también crece la idea que conecta el fútbol con la fiesta?

Sí, el fútbol se asocia a los festejos populares y patronales. Anualmente Haro Sport Club jugaba dos partidos en las fiestas patronales de junio y de septiembre. Normalmente contra clubes consagrados o de veteranos del Athletic Club de Bilbao o de la Real Sociedad de San Sebastián. No en vano, uno de los hitos deportivos de la localidad, que es poco conocido, es la estancia de Rafael Moreno 'Pichichi' en Haro, que jugó varios partidos amistosos con su antiguo club en la localidad jarrera tras retirarse y antes de fallecer por comer ostras en mal estado. 

 

S.- ¿Qué importancia tiene el desarrollo del fútbol en ciudades próximas como Bilbao para el crecimiento de la afición en Logroño, y en La Rioja?

Es fundamental. Como he dicho antes, esto está vinculado a la línea del tren que conectaba con Tudela y pasaba por La Rioja. Con el ferrocarril llegan mercancías, pero también ideas, modas, etc. 

 

S.- ¿Hubo reticencias a aceptar la implantación procedente de fuera frente a deportes locales como la pelota?

Hubo cronistas como Gorrochategui que sí fueron reticentes, poniendo en valor los toros o la pelota a mano, más vinculada con la identidad riojana. Sin embargo, acabaron rindiéndose a la evidencia. El fútbol había llegado para quedarse y había que buscar la forma de converger posturas.

 

S.- ¿Cuándo podemos decir que se consolida el fútbol en La Rioja?

Según lo que he investigado, se podría señalar la década de 1920 como periodo clave. Es cuando nacen más clubes, como Haro Sport, Calahorra, etc.; otros municipios empiezan a tener sus propios clubes como Santo Domingo o Ezcaray; y las primeras sociedades de fútbol empiezan a integrar federaciones regionales. Creo que se podría decir, por tanto, que son pasos determinantes para su consolidación que se producen en esa década. Otra cosa es la mercantilización y su conversión en deporte de masas por excelencia que sería en la década siguiente.

S.- Ya en aquella época existía cierta enemistad entre los clubes logroñeses, ¿no?

Sí, pero una enemistad 'sana' Se ve entre Agrupación Deportiva Gran Casino y Logroño Recreation Club, pero también entre este último y el Haro Sport. Al final se trataba de dirimir el prestigio entre clubes y cuál era merecedor de representar a su ciudad/territorio en competiciones y/o partidos amistosos con clubes foráneos. 

 

S.- ¿Qué supone para el fútbol logroñés y riojano el Logroño Rrecreation Club?

A la vista de la trayectoria de este club, creo que todo; es decir, Logroño Recreation Club fue el que tuvo las arcas saneadas, el que contó con los mejores deportistas de la localidad, el primero en inscribirse de toda la Rioja en una federación y competir oficialmente con clubes de otras localidades. Fue, como he indicado en el libro y en diferentes artículos, el motor del fútbol riojano. No hay duda de que clubes como Haro Sport se fijaron en él y los paralelismos son evidentes: estructura, logística, tipo de jugadores, inscripción en la federación, filiales, etc.

 

S.- … y el fútbol jarrero, ¿cuál podemos decir que es su origen?

Como reflejo en el libro y ya he comentado, es difícil datar el origen, porque las primeras referencias que hay en la prensa son de la década de 1910, y son a balones de fútbol. Esto demuestra que hubo interés por el deporte entre los más jóvenes, pero probablemente el fútbol ya se practicara antes, aunque fuera por una minoría. Sin embargo, yendo a las fechas fundacionales y al rastro documental que han dejado los clubes, debemos ir a 1913, que es cuando se crea un club infantil, pero este compite con otros clubes infantiles de Logroño en una competición, reitero, infantil, sin saberse mucho más al respecto. No es hasta 1921 cuando nace el Haro Sport Club y juega su primer partido en marzo de ese año. Si bien, este club no se registra hasta septiembre, como queda reflejado en el Archivo Histórico Provincial de La Rioja. Por tanto, remitiéndonos a pruebas documentales, 1913 sería una fecha asumible, pero atendiendo a todos los matices.

 

S.- Y surge y se consolida el Haro Sport Club…

Haro Sport Club nace en marzo de 1921. Se consolida al año siguiente, cuando ya se plantea jugar en el fútbol federado.

 

S.- Llegan los años 20 y el Fútbol comienza a ser el deporte rey, pero el fútbol riojano no progresa al mismo ritmo…

Sí, faltó implicación y un número de clubes importante en el fútbol federado. No obstante, sobre todo faltó financiación. La mayoría dependió de subvenciones de los ayuntamientos y de las cuotas de los socios, pero llegó un momento en que la gente no acudió al estadio o que la federación sancionó al club con su cierre o con multas. Esto fue muy perjudicial para las arcas de estas entidades y, en muchos casos, ahogó a los clubes hasta su desaparición. Y, lógicamente, esto hizo que no pudieran estabilizarse en las competiciones y que sólo resistieran unos pocos, en muchos casos, tras refundaciones, como sucedió con el Club Deportivo Logroño.

 

 



Autor: Javier Muro

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