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{ENTREVISTAS}

'La ciudad es un organismo vivo sobre el que hay que estar en alerta'

Javier Peña es el director y comisario del festival Concéntrico, que se celebra en Logroño

Javier Peña es arquitecto y el impulsor de Concéntrico, el festival internacional de arquitectura y diseño que se celebra en Logroño. El certamen propone desde su primera edición -en 2019 se celebra la quinta- reflexionar sobre el ámbito urbano y de la ciudad. Tendrá lugar entre el 26 y el 1 de mayo. "Concñentrico es -dice Peña, comisario y director- una invitación a recorrer la ciudad a travésd e las instalaciones, exposiciones, encuentros, actividades y perfomances que propone el programa del festival y crear una conexión entre las sedes, plazas, calles, patios y espacios ocultos que habitualmente pasan desapercibidos en el día a día". La edición 2019 incorpora espacios de la ciudad a través de los que investigar nuevas tipologías que den respuesta a los cambiantes entornos urbanos. Puntos de intervención como la chimenea de la antigua tabacalera, el río Ebro y su parque lineal, el patio surgido bajo la torre de la iglesia de San Bartolomé y diferentes plazas de aparcamiento en el paseo del El Espolón. Concétrico reúne quince intervenciones de arquitectos y diseñadores, cuatro exposiciones -Pabellón de la Reflexión de la Fundación Mies Van de Rohe, Arquitectura del VII Día, 'I'm desing plastic', y los trabajos presentados al Concurso Concétrico Logroño y Rouren-, y un amplio programa de encuentros y conferencias. "Concéntrico es una oportunidad -asehgura Peña- para entender la escala de lo cercano, de lo inmediato. Despierta la imaginación, la posibilidad de discernir entre proyectos, para avivar el espíritu crítico"./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Qué es concéntrico y cómo lo describe su director, por un lado, a los profesionales del diseño y la arquitectura, y, por otro, a quienes contemplen al callejear por Logroño las diferentes propuestas de los equipos participantes?

Es una oportunidad para poner el foco en la ciudad. Más allá de intentar responder a las necesidades de unos u otros, profesionales o ciudadanos, se propone una inmersión por diferentes espacios que presenten lo urbano como un espacio de estudio y de investigación, sin las restricciones que muchas veces encuentra la construcción de la ciudad.

 

S.- ¿Por qué es necesario Concéntrico?

Con el paso de los años, veo que Concéntrico, más que un festival, es una plataforma para investigar los procesos y procedimientos que permiten alterar el uso de una ciudad en un periodo concreto de tiempo. Lo efímero de la propuesta, nos ha llevado a trabajar en la documentación de los proyectos una forma pormenorizada para articular un archivo que reúna todas las prácticas que se han dado sobre lo urbano: la calle, la plaza, el patio... Y que esta experiencia que se da anualmente en Logroño, y sobre unos espacios concretos, pueda ser extrapolable a otras ciudades y situaciones. En el origen del festival siempre ha estado ese interés por la divulgación y la formación en áreas como son la arquitectura y el diseño, que en ocasiones han quedado al margen del día a día y que por ello hay que reivindicar y visibilizar.

 

S.- ¿Cómo surgió la idea de poner en marcha el festival?

En mi formación como arquitecto siempre tuve un especial interés por la ciudad y la interpretación que de esta hacen sus habitantes. Por ello, comencé desarrollando intervenciones que trabajaban en este ámbito. Una de ellas me llevó a Montpellier, en Francia, donde se llevaba a cabo una experiencia que transformaba los patios de los hoteles particulares: viviendas privadas que se abrían y re-interpretaban por unos días. Las ciudades en su espacio público están invadidas por el consumo y ver cómo la gente paseaba con un plano por su propia ciudad, deteniéndose por un momento sin necesidad de comprar o consumir, me pareció que era algo que podría ser la base para algo nuevo. Y de ahí, entendiendo que había que ampliar el espectro de espacios y tipologías para hacer el proyecto más general y no tan específico, surgió Concéntrico.

 

S.- Hemos vivido durante las últimas décadas ‘el efecto Guggenheim’ en la práctica totalidad de las ciudades españolas; todas ansiaban tener su gran museo firmado por un gran arquitecto. En algunas ciudades ha funcionado en otras no. ¿Concéntrico se aparta de ese tipo de arquitectura, de intervención en la ciudad?

La verdad es que no tiene nada que ver, ni por presupuesto ni por filosofía. La arquitectura y el poder siempre han estado en relación, por múltiples intereses, urbanísticos, de influencia, de representatividad. En el festival trabajamos con otro tipo de escala, y el planteamiento de no permanecer nos elimina el ego. Los equipos y participantes trabajan en el proyecto para construir un bien más grande que no pertenece a su propia intervención, volcando desde lo individual para lo colectivo, creo que en esa construcción grupal está la clave.

S.- … por qué… ¿qué se puede conseguir a través de las intervenciones que propone Concéntrico?

Se puede entender la escala de lo cercano, de lo inmediato. Se despierta la imaginación, la posibilidad de discernir entre proyectos, para avivar el espíritu crítico. A veces escuchamos, "no pasaba por aquí desde el año pasado" y eso es algo que no puede suceder. Estamos muy contentos de que los propios ciudadanos de Logroño cojan un plano para volverse a guiar por su propia ciudad.

 

S.- Estamos en un periodo de sucesivas campañas electorales y vamos leer y escuchar a todos los partidos asegurando que van a transformar las ciudades… ¿Hablan con criterio?

Quizá más que por leer o por escuchar, hay que hablar de lo que hacen. La ciudad es un organismo vivo sobre el que hay que estar en alerta. Los cambios se producen en medio plazo, pero las tendencias se perciben pronto. Por ello, hay que establecer criterios que acompañen o que modifiquen esas tendencias y que posibiliten el avance urbano de forma colectiva.

 

S.- ¿Cuáles son las virtudes de las ciudades españolas y cuáles sus defectos? ¿Qué echas en falta?

Las ciudades españolas se caracterizan por su vitalidad, el espacio público se usa y contamina el carácter que trasmiten. En esa misma virtud está el defecto, y más en los límites entre lo público y lo privado que se da en la calle.

 

S.- ¿Y en concreto en Logroño, donde se desarrolla el festival? ¿Cuáles son sus virtudes como ciudad y cuáles sus defectos? ¿Qué echa en falta en el urbanismo y la arquitectura de la ciudad?

Logroño es una ciudad cómoda, afable. En cierta forma, carecer de un Patrimonio tan significativo como el otras ciudades de nuestro enforno, nos dota de una identidad flexible que es un valor a explorar.

 

S.- ¿Qué vamos a ver este año en Concéntrico? ¿Hay un nexo, un tema que defina el festival en 2019?

En esta edición vamos a poder disfrutar de 53 actos entre las 16 intervenciones, 5 exposiciones y 32 actividades en 6 días de programación. Se aproxima de una forma nueva al hecho urbano, reivindicando la capacidad de apropiación de los espacios ya conocidos. Ha sido una evolución natural después de cuatro ediciones, proponiendo siempre nuevos campos de investigación que re-interpreten la ciudad.

S- ¿Cómo selecciona el festival a los equipos y profesionales participantes?

El programa se configura con un comisariado en el que busco abarcar la 'acción', con las transformaciones físicas de la ciudad, y el 'pensamiento', con las exposiciones y enfoques que profundizan en otros territorios de la arquitectura y el diseño. Ambos configuran una mirada global, pretendidamente ecléctica, que presente los contenidos a un público variado. En el festival colaboran más de 30 instituciones, empresas y entidades, por lo que es un proyecto muy dialogado que comienza en el mismo mes de mayo al finalizar la edición, en el que gran parte de la programación se configura en conversación con los Institutos Europeos y otras instituciones que participan. Tres de las propuestas se seleccionan a través de convocatorias públicas, son un festival en sí mismo, y nos da muchas satisfacciones. Son concursos anónimos en el que el único límite es el talento y las ideas. 

 

S.- ¿Cómo se consigue que el ciudadano que recorre Concéntrico se conciencie de que es posible hacer una ciudad mejor una vez finalizado el festival?

Esa no es una labor de uno o dos años, sino un trabajo de fondo, en el que no solo el festival tiene que estar presente. Nosotros intentamos cumplir con una parte, y acompañar en un ámbito que tiene que ser colectivo, de ciudad: en el cambio de una calle, de una farola o de un nuevo edificio social, y creo que de hacer presentes estas prácticas, se consigue ese fin.


S.- ¿La idea de transformar la ciudad, en un lugar más amable, sostenible y habitable, no debiera tener continuidad en el tiempo, no sólo durante la celebración del festival?

Totalmente de acuerdo. En lo que desde nuestro camino trazado podamos contribuir, ahí estaremos.



Autor: Javier Muro

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