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{ENTREVISTAS}

Por los ojos, hasta el estómago

El Museo de La Rioja acoge la exposición 'Informadores Gráficos de La Rioja 2019', de la AiG

En la penumbra de una nave de barricas una mujer cata un vino en pleno proceso de crianza. Enla fotografía ubicada justo a su lado, Adelfa Gómez echa atrás su mirada melancólica desde la cabina del tractor sobre el que labra la tierra. Un poco más allá, en otra imagen, Daniel Leza trata de mantener el control sobre la euforia ante la posibilidad de sacar adelante un cultivo hidropónico de fresas con el que retomar la fresilla del Iregua. Son fotografías que hablan de la tierra, del campo y la agricultura. Son fotografías que cuentan la actualidad. Imágenes que conversan sobre el ‘Rioja’ y el mundo del vino y aluden a vendimias, climatología, nuevas técnicas y tecnologías de cultivo, a ventas, a conflictos y, por supuesto, al disfrute del buen vino. Imágenes que se adentran también en la situación de la mujer en mundo laboral - en el medio rural, en este caso- y en los emprendedores, de jóvenes valientes que encuentran en la agricultura su campo de experimentación y pasión. Gente que asume retos y riesgos y eso, por supuesto, es noticia.

 

Todo lo que cuentan las imágines sucedió un año atrás y ahora, la ‘Exposición Informadores Gráficos’ que acoge el Museo de La Rioja recoge lo mejor del trabajo realizado por los miembros de la Asociación de Informadores Gráficos de La Rioja (AIG) a lo largo 2019. Fotografías que ejercen de extraordinario anuario y que permiten recordar los acontecimientos más relevantes acontecidos el pasado año a través de una la belleza narrativa que siempre acompaña al momento decisivo en los buenos fotoperiodistas. Son imágenes que si hoy evocan momentos es porque un día fueron esenciales para contar el instante, lo sucedido, la noticia. Fotografías que han sido seleccionadas entre cientos por Chema Conesa, el fotógrafo murciano que recibirá la Insignia de Oro 2020 de AiG y que ha ejercido de comisario de la muestra.

 

Como recuerdan desde AiG, en el anuario que acompaña a la muestra. “nuestro trabajo tiene un gran interés social, porque da testimonio de cómo es la sociedad, hace preguntas y ayuda a pensar gracias a la mirada y el enfoque de los reporteros”. 

 

Ahí surge, por ejemplo, la ciencia y las investigaciones para frenar el envejecimiento, la cultura a través de la danza de Alba de Miguel, de la obra retrospectiva del escultor y pintor Demetrio Navaridas, de la música de Carlos Sadness o la literatura a través de ‘Pájaros de cuenta’, el libro de la escritora Isabel Lizárraga. Imágenes que enfocan credibilidad y progreso, movimiento, atrevimiento, musicalidad y la introspección que dicta la luz perfecta.

 

Los fotoperiodistas riojanos también reivindican. Hablan en el Anuario 2019 de una profesión que es, al mismo tiempo una pasión, “pero que sin embargo es aún poco reconocida laboral y económicamente. Vivimos tiempos difíciles para la fotografía y el fotoperiodismo. Los grandes medios ya no mandan reporteros a cubrir los conflictos y crisis humanitarias. Ni siquiera en lugares tan cercanos como Siria, Grecia o Libia. Son los propios fotógrafos los que sufragan su viaje y sus chalecos -salvavidas o antibalas- para poder realizar su trabajo a pesar de todo y vender luego imágenes que despierten la conciencia de occidente”.

Lo cierto es que tampoco los medios locales realizan encargos que impliquen el desplazamiento del fotógrafo fuera de la capital, “lo que implica que la sociedad pierde una parte importante de la información”. Desde AiG parecen añorar un tiempo en que el periodismo -ir, ver y contar- era la actividad principal y primordial de un medio de comunicación. 

 

El callejeo entre los paneles de la exposición permite situarse en lo alto del Monte Cantabria desde donde se observa en primer plano los trabajos de consolidación del yacimiento arqueológico, mientras la ciudad siglo XXI surge compacta a los pies del horizonte. Marco con marco, la carretera serpentea entre los bosques teñidos de nieve, es -fue- el primer temporal del año. A un segundo en nuestro viaje en el tiempo, como si de un hombre del espacio se tratara, un bombero avanza entre informes materiales para sofocar un incendio. Es la planta de reciclaje de Pradejón y el agua que lanza desde la manguera atraviesa el humo y los rescoldos como un espada láser. El agua también también es protagonista en la siguiente imagen. En esta ocasión protesta y se subleva, rechina los dientes y amenaza crecida ciudades y pueblos de vez en cuando. Volvió a hacerlo el 25 de enero. 

 

Las buenas noticias -las mejores-, no siempre ocupan el titular de apertura de los medios. Así, no puede ser de otra manera, la fotografía muestra a las responsables de la Unidad de Medicina Nuclear sonríiendo al incorporar la gamma cámara que mejora los diagnósticos de enfermedades oncológicas, cardiovasculares y neurológicas. Es el retrato del avance social y la luz de la nueva teconología incorporada ilumina por sí sola el rostros de las doctoras.

 

La mujer es protagonista en la exposición. Lo es por las fotógrafas autoras de un buen número de las imágenes expuestas y porque la mujer lo fue a lo largo del año a través de la reivindicación de igualdad, del fin de la brecha salarial y de la erradicación de la violencia de género de la sociedad. Imágenes que tiñen la ciudad de morado, que conceden un papel principal a las deportistas, a las artistas, a la mujer trabajadora, fotografías que denuncian actitudes machistas.

 

Aseguran en el anuario los miembros de AiG que “los fotoperiodistas viven el quehacer diario de forma apasionada”. Es su trabajo y les gustas y eso les permite seguir adelante en situaciones difíciles; “aunque no siempre las condiciones de trabajo ni la remuneración sean las lógicas, básicas y merecidas”.

La fotógrafa Raquel Manzanares reconoce que disfruta de su trabajo. “Me llena y además es mi fuente de ingresos”. Una percepción que comparte el también fotoperiodista Abel Alonso. “La fotografía es pura pasión, lo que te proporciona este trabajo es indescriptible”, aunque advierte también de la situación de precariedad de los falsos autónomos y de los precios que viene impuestos. “Pero por encima de todo -resalta Abel- se encuentra la parte emocional que produce la cámara y hacer tu trabajo”. 

 

Justo Rodríguez analiza también la situación del fotoperiodismo en pleno siglo XXI y la relación entre pasión y trabajo. “A la pasión -resalta el fotógrafo- hay que ponerle cabeza; de joven quizá ponía más pasión en mi trabajo; ahora tira más la cabeza”. Entiende Justo que dicho proceso es consecuencia también de haber completado un recorrido en el tiempo. “Es cierto -describe- que el trabajo como fotoperiodista cuenta con unos horarios complicados e imprevisibles y algunos sinsabores más, pero lo suples con cabeza y experiencia. Y siendo consciente de que debes desarrollar diferentes trabajos fotográficos al mismo tiempo para que las cuentas cuadren”.

 

Fernando Díaz es el presidente de la Asociación de Informadores Gráficos de La Rioja. “La pasión por este trabajo continúa presente -explica-, no desaparece. Es un trabajo que te permite transmitir los sentimientos que generan los acontecimientos del día a día, unos felices y otros amargos. Contamos a través de las imágenes las cosas que suceden, proporcionamos un reflejo al público, a los lectores y eso genera una enorme satisfacción”. Reitera Fernando Díaz la ‘misión’ del fotoperiodista. “Contar los que pasa -indica- y hacerlo de la mejor manera posible, informativa y estéticamente”. Sin duda, la exposición que acoge el Museo de La Rioja confirma la satisfacción de dicho objetivo.

En infinidad de ocasiones, el fotoperiodista denuncia y alerta sobre las reivindicaciones de otros colectivos. Reivindicaciones similares a las suyas de las que deben de ser altavoz a través de su cámara. Demandas dirigidas en la mayoría de las veces a gobernantes y políticos, que en 2019 fueron inevitables protagonistas del foco de la actualidad en una sucesión de perpetuas campañas electorales. Mítines, negociociones, investiduras -fallidas y exitosas- o tomas de posesión. Su retrato gráfico no falta en la exposición.

 

Fernando Díaz entiende que la exposición anual es una oportunidad para mostrar el trabajo desarrollado. “Nos permite poder contar 365 días a través de fotografías que quizá ya se han visto, aunque fuera por un instante, y otras que no; y todo dejarlo como parte de un archivo histórico. Para AiG es algo obligado”. El presidente de AiG invita a quien quiera acercarse a la figura del fotoperiodista no perderse la serie de reportajes 'Detrás del Instante', que emite La2 y se acerca al trabajo de fotógrafos como Carlos Pérez Siquier, Sandra Balsells, César Lucas, Manel Armengol, Sofía Moro o José Manuel Navia -capítulos emitidos hasta la fecha-, entre otros. 

 

Entre las fotografías que recorren las paredes de la sala de exposiciones del Museo de La Rioja resuena aquella frase que quizá pronunció un fotoperiodista mientras explicaba el sentido de sus fotografías: “las imágenes valen más que las palabras porque entran por los ojos y llegan hasta el estómago”./Javi Muro

 

AIG son: Abel Alonso, A Díaz Uriel, Clara Larrea, Darío Uruñuela, Enrique del Río, Fernando Díaz, Ingrid Fernández, José Luis Garrido, Moisés Torrealba, Rafael Lafuente, Raquel Manzanares y Sergio Espinosa.

 

* Hasta el 29 de marzo. Museo de La Rioja.

* Fotografías de la exposición cedidas por AiG.

* Premios Fotoperiodismo. Aquí.


 

 



Autor: Javier Muro

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