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{CULTURA / CINE}
'El cine ha cambiado porque las mujeres y la sociedad y sus valores han cambiado'
ANGELICA RODRIGUEZ y su tesis sobre la mujer en el cine en el siglo XXI
Angélica Rodríguez (Toledo, 1982) ha escrito la tesis titulada 'El espejo de lo cotidiano: subjetividades femeninas y estéticas de lo invisible en el cine español del siglo XXI'. Una investigación de 5 años sobre el cine español de las últimas décadas. "Se ha generado -detalla- un espacio de reconocimiento mutuo, permitiendo que la espectadora se identifique y se piense a sí misma de una manera más auténtica y real". Licenciada en Historia, continuó sus estudios en la rama de Antropología Social y Cultural. En la Universidad de La Rioja realizó el máster de Estudios Avanzados en Humanidades, donde se doctoró.
Angélica vive en Alameda de la Sagra, un pueblo de Toledo desde que regresó de Santiago de Chile. Allí trabajó en la Universidad de Los Andes en 2019. Desarrolló un investigación en la universidad de Cartegena de Indias, en Colombia y ha trabajdo con voz corporativa de COPE. Ahora es profesora de Historia de secundaria y bachillerato, "me encanta enseñar"./Javi Muro
S.- Antes de hablar de tesis, investigaciones y teorías, hablemos de cine. ¿Recuerdas cuándo descubriste que el cine te gustaba de verdad? ¿Hubo alguna película que despertara especialmente esa pasión?
Creo que no recuerdo una sola etapa de mi vida sin cine. Crecí viendo el cine de Marisol, una niña buenísima, y cantarina, a quien todo el mundo quería. Y yo quería ser como Marisol... Sin embargo, con el tiempo sentía que no me parecía mucho a ella, en realidad. Recuerdo una de mis películas favoritas de pequeña, con la que me identificaba más: 'Laberinto', la peli de David Bowie. Esa Sarah rebelde e intrépida, me parecía más fascinante. Y me ha acompañado siempre, en la adolescencia, pero, especialmente, en estos años de la tesis, que han coincidido con mi etapa de maternidad. El cine me dio muchísimas respuestas, y me ayudó a entenderme.
S.- ¿Qué tipo de cine te gusta ver cuando no está trabajando ni investigando? ¿Qué buscas en una película como espectadora?
Siempre busco que me haga sentir y pensar. Rara vez entiendo el cine como mero entrenamiento. Me gusta la comedia, sí, pero siempre busco que me toque el corazón, que me dé respuestas, que me deje una pregunta dando vueltas. Este verano fui a ver 'La Odisea', por ejemplo, y me quedé con la rabia de Penélope, que no la dejan gobernar, cuando lleva años al frente del gobierno. Y ya me voy pensando en las mujeres de mi tiempo, en lo que vivimos, en cómo lo afrontamos, y en la sabiduría que generamos.
S.- ¿Cuáles son tus películas favoritas? Y, si tuviera que recomendar tres películas que consideras imprescindibles para entender su manera de mirar el cine, ¿cuáles serían?
Ufff... Esta pregunta siempre es difícil. En lo primero que pienso es en lo que puede ser imprescindible en un tiempo como el que estamos viviendo. Y creo que, para constituirse como persona con humanidad, y con un sentido común mínimo..., vería 'Los espigadores y la espigadora', de Agnes Vardá. 'Amanece que no es poco', de José Luis Cuerda, para buscar siempre otros enfoques, otra manera de ver la vida -el sentido del humor siempre es un grado de la inteligencia. Y, por supuesto, un cine comprometido con la igualdad de género: cualquier de las películas que cuentan historias de mujeres admirables, como 'Cinco Lobitos', de Alauda Ruíz de Azúa.
S.- ¿Ser investigadora del cine cambia de alguna manera la experiencia de sentarse delante de una película? ¿Puedes seguir viendo una película simplemente como espectadora o inevitablemente empieza a analizarla?
Inconscientemente hago el análisis. Me fijo mucho en cómo se construyen esos personajes, más allá de si yo estoy aprendiendo algo a título personal. Siempre pienso en qué idea de mujer tenía la directora o el director en mente, y busco historias en mi entorno para ver la conexión. Pero es que me encanta hacer esas conexiones. Me he quedado con un aprendizaje residual que me gusta tener. Obviamente, no las veo con la presión de tener que escribir sobre ellas, y eso es lo que de verdad me libera.
S.- ¿Hay películas que hayas vuelto a ver después de comenzar esta investigación y que hayas percibido de una manera completamente diferente?
Totalmente. De hecho, la primera vez que vi 'Las niñas', que es la película central de mi análisis, no le cogí el punto... Sentía el guion cojo, sin repuestas, me faltaba mucha información, mucha explicación de lo que vivían las niñas en la década de los 80. Y, precisamente, el hecho de empezar a analizarla, a escuchar a la directora, entendí toda esa falta de información..., la misma con la que crecimos cuando teníamos 14 años. Entendí que la película estaba bien hecha. Por el contrario, me ha pasado lo contrario con el cine de Icíar Bollaín, que al principio me encantaban las temáticas, y después de esta investigación encontré muchos cabos sueltos, y muchas construcciones romantizadas.
S.- ¿En qué momento decidiste investigar específicamente la representación de las mujeres en el cine español del siglo XXI? ¿Qué pregunta inicial puso en marcha la tesis?
Pues aquí tiene mucho que ver mi director de tesis, Miguel Ángel Muro. Con el tuve un par de asignaturas de análisis de género que me encantaron. Él estaba más especializado en el cómic, pero a mí me gustaba el cine. Además, en la última década había ido descubriendo un cine con el que había conectado muchísimo -'Ágora', 'Te doy mis ojos'-, con variedad de problemáticas de mujeres. Y ahí me preguntaba qué historias contaban las mujeres. Y, después de defender mi TFM, di a luz, y ahí me fui encontrando películas que contaban historias de carga mental y emocional, justo lo que yo estaba viviendo, y me pregunté si eso empezaba a ser una tendencia. Desde ahí, convertí ese proceso personal en el núcleo de la tesis.
S.- El título de la investigación, El espejo de lo cotidiano, resulta muy sugerente. ¿Qué encontraste al mirar en ese espejo?
Encontré mujeres ahogadas en las rutinas, en sostener emocionalmente las familias, cansadas y enfadadas con esa carga mental. Y reclamándole al entorno equilibrar esa situación. Y, me vi a mí, a mí igual que Amaia en 'Cinco Lobitos', en mi día a día, con el pelo recogido ordenando mi casa. El cine nos había hecho un lugar para contar nuestras historias.
S.- Has estudiado el cine español producido entre 2000 y 2025. ¿Qué ha cambiado en estos veinticinco años en la manera de representar a las mujeres?
Básicamente que hay más pluralidad de historias, en más películas. Este cambio había ido abriéndose camino en el siglo XX, pero ya en el siglo XXI se ha extendido, y se ha convertido en una tendencia. No son películas aisladas: año tras año vemos varias películas que cuentan historias de muchas mujeres, saliendo de los arquetipos de mujer heredados.
S.- Durante décadas hemos visto personajes femeninos construidos alrededor de arquetipos muy concretos: la madre, la femme fatale, la mujer objeto, la mujer sacrificada… ¿Hasta qué punto esos modelos siguen presentes en el cine español actual o han desaparecido?
Siguen presentes, pero en menos medida. Trabajos como los de Fátima Arranz o Pilar Aguilar han demostrado que esto está más presente en el cine de los directores, más que en el cine de las directoras. Sin embargo, la pluralidad de mujeres ha encontrado un camino paralelo. Películas como 'Mamífera' o 'Salve María', hace 30 años le hubiera costado encontrar mercado. Ahora son acogidas, y premiadas. Son sentimientos de rechazo que viven las mujeres hacia la maternidad, y están al lado de películas como 'Madre', de Sorogoyen, cuya historia de una madre solo gira en torno a encontrar a su hijo perdido. Dos historias totalmente validades a través de la gran pantalla.
S.- Una de las conclusiones de tu tesis es que el cine español contemporáneo ha creado personajes femeninos más complejos y diversos. ¿Qué significa exactamente esa complejidad?
Básicamente, que se hacen más preguntas. No toman decisiones simplemente por la fuerza de la costumbre. Se cuestionan de dónde viene su malestar, no se resignan. Y, después de esas preguntas vienen las acciones, e incluso la transformación social. Lo vemos en la 'Boda de Rosa', en 'Creatura', en 'Sorda'. Son mujeres con inquietudes, que se confrontan a sí mismas, y terminan encontrando caminos para resolver sus propias vidas.
S.- ¿Podemos decir que actualmente los personajes femeninos han dejado de estar construidos como “personaje femenino” y simplemente se ha convertido en un personaje, con sus contradicciones, deseos, errores y conflictos?
Sí, desde luego. Son personas con conflictos internos o anhelos, que buscan las maneras de vivir de una manera plena. Pero, es cierto que, muchos de esos malestares vienen provocados por lo que la sociedad espera de las mujeres, y ahí es cuando el personaje es femenino, porque es una problemática de género. Pertenecer a una clase social baja, y salir adelante, no es una problemática de género; pero tener que salir adelante con el cargo de la familia, sí lo es. Lo femenino siempre es un rol, una construcción que la sociedad ha hecho, y que por tanto espera que se cumpla. Yo creo que lo interesante de estas construcciones es que permiten la pluralidad de las mujeres como sujetos pensantes, sintientes, que toman decisiones, y encuentran un lugar en su mundo.
S.- ¿Qué películas te han resultado especialmente reveladoras a la hora de mostrar esa dimensión cotidiana de la experiencia femenina? ¿Qué tienen en común estas películas a la hora de construir sus personajes femeninos?
Sin duda, es la validación del malestar a través de un final que se resuelve. En la 'Boda de Rosa' sería muy fácil y frecuente ver cómo el entorno invisibiliza el agotamiento de Rosa, pero aquí ella lidera el cambio, y el entorno la reconoce. Pero, en general, pasa en todas las películas: en 'Cinco lobitos', Amaia vuelve a su casa y a su vida; en 'Las niñas', Celia consigue que su madre vaya a verla; o en 'Un amor,' que Nat abandona el pueblo y termina bailando. Lo común es que ellas siempre resuelven sus propias vidas de una manera admirable.
S.- ¿Qué aporta la incorporación de más directoras al cine español?
La pluralidad de la que hablamos. Estas directoras buscan la inspiración en sus propias vidas, en su propio sentir. Crean un cine que sienten que falta. Aportan lo que no se ha contado.
S.- ¿Podemos hablar realmente de una “mirada femenina” en el cine o corremos el riesgo de convertir a las directoras en un grupo homogéneo cuando, en realidad, sus miradas son muy diferentes y diversas?
Es lo mismo que los personajes, no hay una sola mirada, hay muchas miradas de mujeres. Si el enfoque es femenino tiene que ver con esa parte entre líneas, que la mayoría de la gente no ve, y que, incluso muchas mujeres no saben narrar de sus propias vidas. La mirada femenina tiene que ver con explicar cuánto de construcción cultural hay en sus vidas, en sus oportunidades, en sus recursos, en sus malestares. No siempre se entiende en profundidad lo que no se vive en primera persona.

S.- ¿Qué importancia tiene que una mujer pueda contar su propia experiencia frente a que esa experiencia sea contada por un hombre?
Es muy distinto ser el sujeto que cuenta o el objeto narrado. Quien cuenta la historia es dueña de su relato; al objeto solo le queda escuchar lo que el sujeto percibe de él. El relato nos da un lugar en la sociedad. En la 'Casa en llamas', el guionista tiene un vínculo afectivo con su madre, que es quien le inspira al contar esa historia. Pilar Palomero utilizó sus cuadernos de EGB para hacer una escena en 'Las niñas'. La cercanía con el relato es fundamental, pero ser el relato es lo que marca más la diferencia.
S.- ¿Has encontrado en las entrevistas con las directoras una conciencia explícita de estar construyendo nuevos modelos de representación femenina o es algo que aparece fundamentalmente al analizar posteriormente sus películas?
Sí, pero cuando se consolidan en el medio cinematográfico. Cuando promocionan sus primeras películas evitan etiquetarse como películas con problemáticas de mujeres. Pero después de los Goya vemos a esas cineastas más comprometidas.
S.- Hay un aspecto especialmente interesante de tu tesis: no se limita a analizar las películas, sino que incorpora también la recepción mediante cinefórums con espectadoras. ¿Qué descubriste al escuchar a las mujeres hablar de lo que acababan de ver?
Yo creo que lo más interesante, y lo más especial, fue ver mujeres que veían sus propias historias en la pantalla. En la Boda de Rosa, o en Cinco Lobitos, había caras de asombro, como si hubieran contado su vida. Incluso en 'Cinco Lobitos', ellas tomaron la dirección de la conversación, por encima de los hombres de la sala, porque sintieron muy suyo el relato.
S.- ¿Hubo alguna reacción de una espectadora durante los cinefórums que te sorprendiera especialmente o que incluso modificara su propia interpretación de una película?
Yo creo que todos los encuentros supusieron un espacio de descubrimiento, en el contexto de una película, pero, sobre todo, con el diálogo que hacían entre ellas. Yo creo que lo más interesante es que analizaban sus propias vidas, en base a lo que veían en las películas, se paraban a preguntarse lo que se preguntaban los personajes. Y, a la vez, aunque en menor medida, también estuvo presente alguna mujer que no se identificaba con determinados enfoques, lo cual, también es un indicativo de lo plural que es el género femenino.
S.- Durante mucho tiempo las mujeres también tuvieron que identificarse con protagonistas masculinos. ¿Estamos asistiendo ahora a un cambio en ese proceso de identificación?
Sí, sin lugar a dudas. Y yo creo que es muy importante educar esa mirada desde pequeños. Yo tengo dos hijos varones, pequeños, y les pongo películas de mujeres que afrontan situaciones, y después hablo con ellos, para que esas respuestas también estén en su panorama... Para que el día de mañana no pierdan la oportunidad de aprender de cualquier persona que se les cruce en la vida.
S.- ¿Podríamos decir que el cine no solo refleja cómo somos, sino que también nos proporciona modelos para pensar quiénes podemos ser? ¿Puede una película cambiar la manera en que una sociedad entiende una realidad cotidiana?
Totalmente. Es importante usa el cine como herramienta de educación social. No debe quedarse solo en la sala del cine, tiene que llegar a los hogares y a las aulas, y después de esa película, hay que hablar de ella. Que no sea un consumo sin más. Y yo creo que, a la larga, esto es de las mejores inversiones culturales que se pueden hacer.
S.- ¿Hasta qué punto la evolución de los personajes femeninos en el cine español refleja los cambios que también se han producido en la sociedad española?
Van a la par. El cine ha cambiado porque las mujeres y la misma sociedad y sus valores han cambiado. Antes el cine construía personajes que la gente imitaba. Ahora más bien ha sido al revés, el cine copia a la sociedad, y por ello, va mostrando esa evolución.
S.- ¿Qué crees que le sigue faltando al cine español cuando hablamos de representación femenina?
Bueno, yo creo que esas ausencias van a ir apareciendo en la medida que las cineastas pongan el foco en más historias de personas. Creo que el punto inicial lo tiene, que es validar cualquier sentir humano, y desde ahí, investiga historias, con emociones y conflictos, a los que dar un espacio. Quizá echo de menos un poco la representación de la mujer y la economía; la asociación de la mujer y el dinero, como símbolo de poder, por pensar en alguna idea. Pero seguro que dentro de unos años habrá historias fantásticas sobre esto.
S.- ¿Y después de toda esta investigación no te llama dirigir una película?
Sí, me despertado el interés por dirigir. Han sido cinco años de investigación y me apetece dirigir. Creo que será un documental sobre las mujeres de mi pueblo.
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