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{CULTURA / CINE}
'Palestina 36', cuando el pasado sigue sucediendo
Algunas películas que miran hacia atrás para explicar una época y otras lo hacen porque el pasado, sencillamente, no ha terminado. 'Palestina 36', dirigida por la cineasta palestina Annemarie Jacir, pertenece a esta segunda categoría. Ambientada durante la Gran Revuelta Árabe de 1936-1939 contra el Mandato británico, la película reconstruye una Palestina anterior a la creación del Estado de Israel y devuelve al presente una historia que durante demasiado tiempo ha permanecido en los márgenes del relato occidental. Jacir sigue a personajes atrapados entre la resistencia, la represión colonial y las diferentes posiciones dentro de la propia sociedad palestina. La película utiliza además imágenes de archivo y ficción para reconstruir una sociedad que no era un lugar vacío sobre el que otros pudieran decidir su futuro.
Lo más perturbador de 'Palestina 36' es precisamente comprobar que algunas de las palabras que describen aquella época -colonialismo, desplazamiento, resistencia, violencia, control militar- continúan formando parte del vocabulario con el que se intenta explicar Palestina casi un siglo después. La revuelta de 1936 surgió contra el dominio británico y en un contexto marcado por decisiones internacionales que afectaban radicalmente al futuro del territorio y de su población árabe. La película recuerda así que la historia del conflicto no comienza el 7 de octubre de 2023, ni siquiera en 1948, sino que tiene raíces mucho más profundas y lejanas.
Ahí reside buena parte de la potencia política de la película, en obligarnos a mirar el presente con una memoria que incomoda. Gaza no es 1936 y sería una simplificación peligrosa establecer una equivalencia exacta entre ambos momentos históricos. Pero resulta imposible contemplar 'Palestina 36' y no pensar en la devastación sufrida por la población palestina desde octubre de 2023, en la destrucción de infraestructuras y en las denuncias internacionales sobre las acciones del Gobierno y del Ejército israelí. En junio de 2026, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas volvió a concluir que Israel está cometiendo genocidio en Gaza y documentó ataques contra niños, así como la destrucción y las condiciones de vida incompatibles con su desarrollo.
Existe un procedimiento abierto ante la Corte Internacional de Justicia a raíz de la demanda presentada por Sudáfrica contra Israel por presunta violación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. El proceso continúa abierto y no equivale todavía a una sentencia definitiva sobre el fondo del caso. Pero la gravedad de las acusaciones y de las conclusiones formuladas por organismos internacionales convierte la comparación que propone indirectamente Jacir en algo más que un ejercicio cinematográfico, obliga a preguntarse qué ocurre cuando una población queda atrapada durante décadas en una historia de dominación, violencia y desposesión que el mundo exterior contempla como si cada episodio empezara de cero.
Por eso 'Palestina 36' no es solamente una película histórica. Es también una película sobre la memoria y sobre quién tiene derecho a contarla. Su mayor valor quizá consista en devolver rostros, casas, conversaciones y conflictos internos a una historia que demasiadas veces aparece reducida a mapas, fechas y partes militares. El cine de Jacir recuerda que antes de convertirse en una cuestión diplomática Palestina fue, y continúa siendo, una sociedad de personas que aspiran a vivir, amar, trabajar y regresar a casa. Casi un siglo después, mientras Gaza continúa sufriendo una devastación brutal, 'Palestina 36' adquiere una dimensión especialmente dolorosa. Porque algunas películas hablan del pasado. Esta, en cambio, parece preguntar por qué el pasado sigue sucediendo./J.M.
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