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{CULTURA / EXPOSICIONES}
Isabel Matoses, el arte de hacer desaparecer la realidad

La exposición 'Isabel Matoses. La imagen recuperada' puede visitarse en el Museo Museo Lázaro Galdiano de Madrid. La muestra permite recuperar una ausencia. Durante décadas, la fotógrafa madrileña Isabel Matoses (1930-1985) permaneció en una especie de limbo de la historia cultural española. Reconocida en su tiempo, admirada por alumnos y colegas, pero prácticamente borrada de los relatos oficiales de la fotografía española. Ahora, La exposición, compuesta por más de setenta imágenes, viene a corregir ese olvido y a devolver al primer plano una de las miradas más singulares y experimentales de la Transición.
Lo primero que sorprende a quiem contempla la obra de Matoses es que no utilizaba la cámara para registrar el mundo, sino para transformarlo. Sus fotografías parecen resistirse a la función documental tradicional del medio. Solarizaciones, sobreexposiciones, virados, manipulaciones del negativo y experimentaciones sobre distintos soportes convierten paisajes, esculturas y retratos en imágenes fronterizas, situadas a medio camino entre la fotografía, el dibujo y la pintura. La realidad está ahí, pero como un recuerdo que comienza a desvanecerse.
La comisaria de la muestra, Begoña Torres, utiliza en una entrevista en TVE una palabra especialmente reveladora para describir su trabajo: "desmaterialización". En las manos de Matoses, el mundo pierde peso y consistencia hasta convertirse en vibración, en huella, en memoria visual. El Ángel Caído, el Gran Canal de Venecia, el Castel Sant'Angelo o el Arco Romano de Medinaceli aparecen sometidos a un proceso de depuración que elimina lo accesorio y conserva apenas una esencia poética. No se trata de fotografiar las cosas tal como son, sino de mostrar cómo permanecen en nuestra memoria.

Esa misma mirada se proyecta sobre los retratos. Por delante de su cámara pasaron figuras tan relevantes como Camilo José Cela, Rafael Alberti, Lucía Bosé o Adolfo Suárez, cuya imagen de campaña electoral en 1977 fue obra suya. Sin embargo, Matoses nunca se conformó con el valor testimonial del retrato. Intervenía las copias, alteraba los rostros y añadía capas de significado psicológico. Sus personajes parecen emerger desde una niebla emocional donde la identidad resulta siempre más compleja de lo que muestra una simple fotografía.

La exposición también permite comprender la importancia de Matoses como maestra de fotógrafos. En el Madrid de los años setenta impulsó el estudio-escuela Alamillo, uno de los escasos espacios dedicados a la enseñanza fotográfica experimental. Desde allí alentó a toda una generación a explorar nuevos lenguajes visuales y a entender la fotografía como una herramienta artística autónoma. En una época en la que la fotografía española buscaba todavía su lugar entre el documento y la creación, Matoses ya transitaba caminos que hoy resultan plenamente contemporáneos.
Quizá el mayor mérito de 'La imagen recuperada' sea precisamente demostrar que algunas vanguardias pueden pasar desapercibidas durante décadas sin perder un ápice de modernidad. En un tiempo dominado por la inmediatez digital y la reproducción infinita de imágenes, la obra de Isabel Matoses recuerda que fotografiar también puede ser un acto de interpretación, de duda y de búsqueda. La muestra no solo rescata a una artista olvidada; devuelve a la fotografía española una de sus voces más libres, más audaces y, paradójicamente, más difíciles de atrapar./Javi Muro
*Museo Lázaro Galdiano. Madrid. C/Serrano 122. Hasta el 6 de septiembre.


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