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{CULTURA / FOTOGRAFíA}

Eri Makita y apropiarse de lo común, de manera poco común

La fotógrafa japonesa expone en la Casa de la Imagen sus fotografías en formato 6x6

Wabi-sabi es el término que define la particular manera japonesa de ver el mundo y de entender la imperfección como belleza. Wabi, puede traducirse como "la elegante belleza de la humilde simplicidad", y sabi, significa "el paso del tiempo y el subsiguiente deterioro". Combinadas, ambas palabras aluden a un sentido único y esencial de la cultura japonea. Una estética, y una forma de entender la creatividad, que tiene en la vida cotidiana su protagonista, que se apropia de lo común de manera poco común. "En la cultura japonesa -describe el catálogo de la exposición 'Mañana de verano', de la fotógrafa Eri Makita, que acoge la Casa de la Imagen- no es ningún defecto". 

 

Eri Makita, (Chiba, Japón 1968) diplomada en matemáticas por la Women’s University de Tokio, comenzó a interesarse por la fotografía en 1992. "Quien conoce la obra fotográfica de Makita -detallan desde la Casa de la Imagen- se sorprende por la calma y tiempo de reflexión que precede antes de cada disparo". La fotógrafa japonesa trabaja con cámaras réflex de formato 6x6. "Sujeta siempre la cámara a media altura de su cuerpo, manteniendo constante el mismo ángulo de visión".

A través de su imágenes Eri Makita extrae un fragmento del mundo. Nunca reencuadra y obtiene tomas de una gran calidad. "En las fotografías de Marita, la totalidad de los elementos a primera vista extraños, no perturban la composición de la imagen: un primer plano borroso, un rayo de luz intensificado por las lentes del objetivo, etc…, o unas mariposas como ancladas en la imagen". En la obra de la fotógrafa japonesa se vislumbra la técnica aprendida del que fuera su esposo, Jun Shiraoka, de quién el director de la Casa de la Imagen, Jesús Rocandio dijo tras exponer sus fotos en el centro logroñés: "Las imágenes de Shiraola son como arrojarse a un océano de oscuridad y luz, nadar entre olas que te sumergen en un orbe acuoso y denso. No es de términos medios y pasa de un mundo oscuro a otro luminoso, en el que la luz es lo temático, proyectándonos a lo onírico y celeste".

"El sentimiento y la emoción de extrañeza tienen un carácter más universal -recuerda el catálogo de la muestra-, las imágenes de Eri, impregnadas de cultura occidental, nos lo trasmiten. En ella siempre anida el anuncio de esa luz de una mañana de verano". Una 'Mañana de verano' como la que describen los versos de Guy de Maupassant: “Siempre miraba al cielo oscuro/Y la noche yaciente parecía una aurora”./J.M.

 

*Visita la galería de imágenes de la exposición.

*Casa de la Imagen. Hasta el 15 de agosto.

 

 

 

 

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