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{CULTURA / FOTOGRAFíA}

Una Vespa, una cámara Rolleiflex y el exquisito fotógrafo de la sociedad

La colección 'Fotógrafos de Logroño' muestra la obra de Jesús Casado

‘Casado, fotógrafo de sociedad. Fotografías 1950-1970’ es la novena muestra de la serie «Fotógrafos de Logroño», un ambicioso proyecto de recuperación documental del Ayuntamiento de Logroño con la colaboración de la Casa de la Imagen. Jesús Casado (1920-1985), conocido comercialmente como ‘Foto Casado’, se especializó en el reportaje de acontecimientos sociales. Sus fotografías, realizadas con una cámara Rolleiflex y muy cuidadas técnicamente, ofrecen una visión única de la sociedad de los años cincuenta y sesenta, desde los colegios a las bodas o las fiestas privadas, incluyendo además las nuevas construcciones que iban renovando el espacio urbano de la capital riojana.

 

Entre las series de Casado destaca la dedicada al Logroño nocturno, que compone una documentación desconocida de la ciudad a la luz de las farolas. La exposición que ahora acoge la Sala del Ayuntamiento de Logroño presenta la figura del fotógrafo y se centra de lleno en su trabajo fotográfico. Las imágenes que describen la infancia de los años sesenta, los ritos sociales y religiosos de la época, el desarrollo urbanístico y arquitectónico de la ciudad o sucesos como las inundaciones por la crecida del Ebro, que resaltan la faceta de Casado como reportero, también los enlaces matrimoniales y, por supuesto, la relación que mantenía con la Vespa, su medio de transporte, hasta adentrar a quien se acerque la muestra en el Logroño nocturno de luces tenues.

 

Casado nació en 1920 y tuvo que dejar sus estudios de aparejador para hacer la guerra’ -como se decía en la época. La guerra era la Guerra Civil y una vez acabado el conflicto, fue destinado con el rango de oficial al cuartel de Infantería de Logroño. Establecido en la ciudad, se casó y tomó la excedencia como militar a mediados de los años cuarenta y retomó su afición por la fotografía. Primero fotografía a familiares y amigos, pero pronto siente el interés por Logroño, por los lugares que considera pintorescos. “Siempre -resalta el catálogo de la exposición- a través de la mirada limpia del forastero”.

 

La profesionalización de Jesús Casado como fotógrafo se hace realidad en 1957, “condición de la que había renegado hasta ese momento -cuanta el catálogo- para preservar su autonomía artística. No era una cuestión económica -ambos miembros del matrimonio eran funcionarios con un buen sueldo- sino un planteamiento más ambicioso de la fotografía”. En un principio, al no disponer de laboratorio, revelaba sus trabajos en Payá; después en Valdi y ya, posteriormente, crea su propio estudio en el número 106-104 de la calle General Mola -como se denominaba entonces a Portales-, cuarta planta. “A partir de la creación de Foto Casado, el fotógrafo alcanza un estatus de exclusividad dentro de la sociedad logroñesa, como firma especializada en reportajes de eventos de categoría como bodas, fiestas, etc, lo que le valdrá su rúbrica de fotógrafo de sociedad”. Y es que hasta la llegada de ‘Foto Casado’, “raro era el fotógrafo que abandonaba su estudio para inmortalizar un acontecimiento”.

 

La exposición ‘Casado, fotógrafo de sociedad. Fotografías 1950-1970’ revela además la faceta innovadora de Jesús Casado a través de recursos técnicos como el uso de varios de flashes de mano, “dotando de volumen a los personajes, o las tomas contrapicadas, muy características del uso de su cámara favorita: la Rolleiflex”. La cámara Rolleiflex proporcionaba a sus fotografías una calidad de imagen extraordinaria para una cámara portátil de aquellos tiempos, “definición que Casado amplificaba con el uso de buen material de laboratorio, como la película Kodak o el papel Negtor, una exquisitez en la elección de lo fotosensible que lo distinguía de la típica penuria de otros fotógrafos en años de escasez”. El trabajo detallado y meticuloso de sus fotografías le reportó un importante renombre local que se extendió por las provincias limítrofes. Entre 1958 y 1962 realizó hasta treinta y cinco bodas al año; bodas que en la época eran acontecimientos sociales.

 

Con el éxito, ‘Foto Casado’ se trasladó a la calle Muro de la Mata 11, donde amplió su oferta fotográfica al retrato. Fue en 1960, cuando Jesús Casado la serie sobre el Logroño nocturno, una de sus colecciones de fotografías más ambiciosas, “que ofrece un punto de vista realmente original sobre la ciudad, inexplorado hasta entonces. Ayudado por su hijo Ernesto y con el fiel apoyo de su ubicua Vespa, sale cada noche a altas horas de la noche a retratar los rincones más característicos de Logroño, iluminados por la tenue luz de las contadas farolas, y vacíos, sin la gente que los habita y pasea de día, ahora recogidos en sus hogares. Estas condiciones lumínicas le exigían largos tiempos de exposición, muchas veces difíciles de calcular, y que solía basar en la prueba y en la experiencia, además de contar con un imprescindible trípode para la Rolleiflex”. La serie ofrece una visión detallada y desconocida de una ciudad que en muchos casos ya no existe, ya sea porque edificios o comercios han desaparecido, o bien porque la sociedad se ha transformado, como prueban los escasos coches aparcados y las bicicletas sin cadena y candado alguno que las proteja de cambiar de manos.

 

‘Logroño tuvo un gran éxito’ y Casado decidió acometer proyectos más personales como los dedicados a los oficios tradicionales, la serie que retrata a gente chic que subía a Piqueras a esquiar o su faceta de reportero de acontecimientos de la ciudad.

 

La muestra ofrece la posibilidad de disfrutar de 119 fotografías -53 en formato 70x70; 43 de 55x55 y varias en formatos que van desde los originales 20x20 hasta los 100x100 cm- y en una segunda sala anexa se recrea la sensación del Logroño nocturno a través de imágenes de Casado retroiluminadas. La exposición se completa con un documental de 18 minutos sobre Casado, narrado por su hijo, Jesús Ernesto Casado, que ha comisariado la exposición junto al director de la Casa de la Imagen, Jesús Rocandio. ‘Casado, fotógrafo de sociedad. Fotografías 1950-1970’ se suma así a los trabajos de recuperación y documentación desarrollados en la colección ‘Fotógrafos de Logroño’ en la que ya son protagonistas Teo Martínez, Alberto Muro, Esteban Chapresto, Víctor Lorza, el archivo de los Garay y archivos Jalón-Ángel y Payá 1935-2000.

 

Las imágenes de Casado retratan una ciudad de novicias rezando mientras pasean por los jardines del convento, o la misa en Santiago El Real con un destacamento de soldados ocupando las primeras filas. Es 1960. Es la romería a la Virgen de la Luz y la proliferación de chalets en la carretera de Soria o el nuevo colegio de los Jesuitas (1965). Es un Logroño que desde el aire muestra las Casas Baratas o se detiene en la construcción de la fuente rotonda de Murrieta. 

 

Son fotografías también de las mayores inundaciones sufridas por Logroño en el siglo XX (1961) o de la expectación ante la tienda Radio Prieto ante la llegada de la primera televisión. Casado retrata los puestos de venta de la plaza del Mercado, entonces dedicada a los Héroes del Alcázar de Toledo o el inicio de un partido de fútbol en pleno invierno en el campo de ‘Las Chibis’. Esquiadoras en Piqueras, excursionistas en la Sierra de Cameros u orquestas en chalets con piscina en la noche estival logroñesa y muchos, muchos retratos de bodas de la clase alta de la ciudad. También recoge a través de su cámara el día a día de la ciudad, especialmente el de los escolares. Las imágenes de Casado muestran el camino hacia la escuela, el cruce de las calles, las clases de Ciencias Naturales y las de Matemáticas; el instante en que el profesor ha preguntado ¿quién los sabe? Y, por su puesto, el recreo y la clase de gimnasia: ¡pies juntos, brazos en cruz!

 

En 1965, Jesús Casado sufrió un accidente de coche al volante de su Reanult Dauphine cuando regresaba de realizar un reportaje de boda. Las secuelas le obligaron a dejar atrás su estudio y la fotografía. Ya no realizará más fotografías. Falleció veinte años después, en 1985. El retrato de la sociedad que observaba a través del objetivo de su Rolleiflex quedó detenido en el tiempo. Hoy, las fotografías de Casado permiten adentrarse en un fantástico viaje al pasado y descubrir un Logroño que quizá -como relatan las imágenes- sigue ahí, bajo la evolución de los tiempos, tras el paso del tiempo./Javi Muro

 

* Hasta el 3 de febrero en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Logroño

 

 

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