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{CULTURA / LIBROS}
'Creo que mis poemas son un lugar en el que puedo ocultarme a plena luz'
Valle Moza publica el poemario 'La emperatriz', tras su exitoso 'El comienzo'

La conversación con Valle Mozas continúa adentrándonos en su estilo poético, en la soledad que exige la escritura, en su evolución como escritora. La poeta analiza la llegada a la madurez como persona y como escritora, y apunta sus referentes literarios. Valle habla también de la resposabilidad de la palabra, de sus uso y utilización: "Utilizar la palabra para discursos de odio, para segregar, para validar experiencias que están fundamentadas en el privilegio de unos y de la ausencia de ese mismo privilegio en otras vidas no es una forma correcta"./Javi Muro
SPOONFUL.- Tienes un estilo como muy directo, ¿no? Te gusta que sean directas las frases, los versos.
Sí. Así es.
S.- Ese estilo hay que trabajarlo mucho…
Creo que la gente cree que escribir con verso libre es una chorrada, qué es súper fácil. Que cualquiera podría hacerlo. Y lo digo porque me lo han dicho. Se han llegado a acercar a mí algunos señores en algún evento o alguna firma y decirme, “es que la poesía que tú haces es mucho más fácil que la poesía que rima”. Cada uno tiene una opinión, cada uno tiene un gusto. Para mí no es que una sea más difícil que la otra.
Obviamente, para saber hacer una octava real, para saber hacer un tetástrofo monorrimo, tienes que tener una destreza estupenda. Pero creo que la gente confunde la libertad del verso libre con la facilidad. Y no es así.
Piensa que tienes toda la libertad del mundo y esa libertad tienes que saber usarla para que sea algo bueno. Tiene como un orden súper pensado, súper elegido, dentro de algo que no se está rigiendo por ninguna norma. A mí la poesía que me gusta es la poesía, como decías, directa. No me gusta la poesía recargada, la que tiene artificio.
S.- No soy ningún experto en poesía, pero la poesía en rima no está relacionada también con las matemáticas…
Sin duda hay un factor de contar sílaba es así, tengo que sumar uno. Si ella es esdrújula, tengo que restar uno, sumar uno. Pues tienes razón.
Lo que pasa con la poesía que rima es que yo puedo apreciar un buen poema que rima un buen soneto, pero a mí llega como a cansarme un poco. Y a la vez siento que como la tonadilla de la repetición a mí personalmente me aleja un poco de la esencia del poema. También porque creo que estás más limitado. Tienes que decir algo y tienes que saber cómo decirlo, pero a la vez tienes que mantener esa estética y ese estilo que te está haciendo la métrica y la rima.
Quizá por eso, tampoco me han gustado mucho las mates nunca -se ríe- así que igual viene todo de ahí. Un trauma infantil.
S.- Tu poesía tiene más capacidad de sorprender, ¿No?
¿Ah sí? ¡Qué bonito! A mí hay una cosa que me gusta mucho hacer y es que el último verso de todos mis poemas siempre sea como el ‘verso’, ¿sabes? Que tú puedas estar leyendo el poema y que el poema pueda estar conectando contigo, te pueda estar gustando, pero que cuando llegas al último verso de repente sea como una lanza que se te clava.
Tanto para bien como para mal. Ese verso final es esa flecha que ha atravesado todo el poema. Entonces para mí es un poco ese factor quizá sorpresa que tú dices, lo intento ubicar en ese último verso siempre.
S.- Sobre lo que comentabas antes. La gente que cree que escribir, sea poesía u otra cosa, es fácil es gente que no escribe nunca.
Exacto. Escribir no es fácil, sobre todo no es fácil si quieres hacer un buen trabajo porque ya te digo que en mis libros todas las palabras que tú veas están elegidas por algo, no es aleatorio. Todo lo que he hecho tiene un objetivo detrás. Lo más importante cuando escribes un poema es que tú puedas dar una explicación a todas tus decisiones, tanto estilísticas como temáticas. ¿Por qué has cortado el verso aquí? ¿Por qué has dejado esta palabra suelta? ¿Por qué has hecho este encabalgamiento? Los poemas deben tener ritmo, no todos tienen que rimar, pero todos los poemas deben tener ritmo, todos deben tener esa base.
S.- Y todo eso supone mucho trabajo a lo que se suma que vas a pasar mucho tiempo sola…
Exacto. Hay un poema en 'La emperatriz', no sé si has llegado a leerlo, se llama 'El Jardín'. Es un poema que habla de cómo yo, por todo lo que te he contado, cuando entro en bucles mentales que me agobian o sobrepienso mucho las cosas, tiendo como a aislarme, a estar a solas con mis pensamientos y necesito ese espacio.
Y muchas veces ese espacio, si lo quiero invertir en una forma que me ayude y sea sana, es la creatividad, como te comentaba, es escribir. Entonces, en esa soledad que a veces necesito, también escribo. Entonces es como una especie de jardín en el que a veces te dejo entrar y a veces no.
S.- “La única forma de alcanzar el futuro es creándolo”, has comentado alguna vez.
Es estar creando. Está en la sinopsis de ‘La Emperatriz’.
S.- ¿Has percibido evolución en tu poesía? En una entrevista anterior con Pío García, de Diario La Rioja, hablabas de que “de la oscuridad con la llegada de la madurez”.
Creo que cuando crecemos vemos, inevitablemente, las cosas más oscuras, porque cuando creces y todo sigue un orden natural al que te vas a enfrentar, cuanto más mayor seas, te enfrentarás a mayores pérdidas. Pérdidas de relaciones, de seres queridos, y no solo te vas a enfrentar a esas pérdidas, sino que también vas a ganar una conciencia mayor sobre lo que te ha pasado, las cosas que te han pasado, las cosas que has hecho, las cosas que no has hecho.
Existe una oscuridad inherente a crecer, pero no porque sea necesariamente triste y malo, sino porque simplemente estás más expuesto. No puedes huir de eso, o no puedes no verlo, como puede era cuando eres un niño. “Solo vemos la vida una vez y es en la infancia”.
Mis poemas del comienzo son mucho más pasionales, nacieron de mi pasión por demostrar que yo quería y podía hacer esto, por la felicidad de estar viviendo el sueño de simplemente tener una rutina de escritura. En ‘La Emperatriz’ está la introspección, está la oscuridad de la madurez. Veo que las temáticas son más duras en algunos poemas, se trata el duelo muchísimo más, también se trata el autoconocimiento y la autopercepción de una forma más grande, se trata el sentirme alienada o ajena a mi propio cuerpo, a mi propia identidad, se trata también el aceptarme y el abrazarme con mis luces, mis sombras, mis aciertos, mis errores, con mi todo ser, saber que todo eso soy yo. Algo que con mi primer poemario aún no había alcanzado.
En ‘La Emperatriz’ puedo ver también mi propia mejoría y avance como escritora. He tomado más decisiones de cara a cuidar el lenguaje o el estilo o la forma de decir algo o qué quiero hacer cortando este verso aquí, puedo ver esa intención más proyectada detrás de todo.
S.- ¿Cuáles son tus referentes poéticos?
Soy muy admiradora de la poesía femenina latinoamericana, que es algo que, desgraciadamente, creo que se estudia poco en nuestro país. Escritoras como Idea Vilariño, Alejandra Pizarnik, Gabriela Mistral..., soy una absoluta admiradora Ida Vitale.
Soy una gran fan Pablo Neruda y ‘Los versos del Capitán’, que me cautivó y es cuando por primera vez dije esto también puede ser poesía, no solo tiene que ser esto que estoy viendo en clase, que no entiendo, también puede ser todos esos poemas que hablan de estas cosas que nunca me habría planteado, pero que parece que están hechos para mí.
Neruda, Julio Cortázar, también me gusta mucho, Benedetti, y me gusta muchísimo Luis García Montero. También me gusta mucho en literatura anglosajona Virginia Woolf; de Emily Bronte, me encanta 'Cumbres Borrascosas', es uno de mis libros favoritos, pero yo creo que mucha gente desconoce la poesía de Emily Bronte y su poesía es buenísima también, es súper oscura y turbulenta y llena de detalles.
S.- ¿Cuál es el peso de la palabra, de la idea de la palabra en un mundo como el de ahora en el que se pervierte con mucha facilidad? ¿Qué peso tiene la palabra tú que trabajas con ella?
Creo que si tienes acceso a poder utilizar la palabra como herramienta para aportar algo, si estás en la posición de publicar o de que te escuchen o de escribir sabiendo que eso se va a tener en cuenta, la palabra es tan importante como nuestros actos y sobre todo hay que utilizarla para únicamente el bien. Utilizar la palabra para discursos de odio, para segregar, para validar experiencias que están fundamentadas en el privilegio de unos y de la ausencia de ese mismo privilegio en otras vidas no es una forma correcta de utilizarla.
La palabra tiene que acercarnos, tiene que enseñarnos y a través de la palabra tenemos que unirnos y aprender. Por eso también defiendo que el lenguaje sea accesible para todo el mundo. Nadie es mejor que nadie por utilizar una prosa súper elevada, porque seguramente si intentas transmitir un mensaje de esa manera, sólo le llegue a un sector concreto y lo importante es que si crees que tienes algo importante que decir lo digas para todo el mundo y lo digas bien, desde el respeto y el conocimiento. Existe una responsabilidad social muy grande.

S.- ¿Qué palabra te gusta tanto que te da miedo usarla demasiado y que se gaste?
Te quiero decir tres palabras. Me has preguntado por una y te voy a decir tres. Hay una palabra que me era súper especial y que utilicé para un poema de la Emperatriz, que es afelio.
El afelio es un fenómeno que se produce en julio y es cuando el sol y la tierra están más alejados. Esto es una metáfora que yo utilizo para explicar cómo a veces nos sentimos desconectados de nosotros mismos y cómo a veces estamos viviendo nuestro propio afelio.
Pero ningún afelio dura para siempre, porque luego llega el perihelio, que es cuando es todo lo contrario, es cuando están más cerca. Entonces, por ejemplo, la palabra afelio, no es que me esté cansando, pero ha pasado de ser una palabra que igual yo solamente utilizaba mentalmente a ser parte de un poema que recito. De repente, la palabra afelio ha pasado a ocupar un lugar muy central en mi vida.
Luego, hay una palabra que es mi palabra favorita, que nunca he usado en un poema, que es cariátide. Me encanta la palabra cariátide. Hace cuatro años estuve en Grecia y pude ver el pórtico de las cariátides. Claro, para mí fue como la metacariátide, porque fue no solo mi palabra favorita, sino que las estaba viendo.
Y luego hay una palabra, la tercera que te quería decir, que se me resiste, pero me encanta, y es cripta. Llevo un montón de tiempo intentando incluirla y no he podido. Me encanta su sonido, me encanta asociarlo a algo oscuro, escondido, secreto, misterioso, y no he podido utilizarla en un poema.
S.- ¿Y tus poemas? ¿Son más refugio donde esconderse o una plaza en público donde desnudarse?
Creo que mis poemas son un lugar en el que puedo ocultarme a plena luz.
S.- Y regresando al juego de la pregunta anterior. Si tuvieras que salvar, solo puedes salvar uno, ¿qué adjetivo salvarías?
¿Un adjetivo? Nunca me han preguntado esto. Creo que el adjetivo que salvaría sería liberador. El hecho de que algo sea liberador implica que estaba encerrando, no dejándote volar, o apresándote, y ya no lo está. Tienes el control tú de ser quien seas, hacer lo que quieras o convertirte en quien quieras convertirte. Y es lo que siento yo escribiendo.
S.- ¿La poesía es un escudo frente a la velocidad de la sociedad actual? Te lo pregunto porque antes me has hablado de lentitud o pausa relacionadas con la poesía.
A la hora de crearla completamente, normalmente pienso muy rápido muchas cosas que me agobian y en el momento en el que cojo un lápiz o un boli y escribo todo se detiene. O va más despacio, porque estás haciendo el ejercicio de escribirlo, de procesarlo.
También es una gran forma de frenar un poco la vida. Parece que si no eres productivo tienes que sentirte culpable, qué si en tu día no exprimes las 24 horas, está mal. Qué si no consumes, si no vas rápido, si no cumples todos tus objetivos -y más a determinadas edades-, como que todo tiene fecha de caducidad, y todo está mal.
Entonces, casi que parece revolucionario tomarte el tiempo de leer poesía. Leer un poema que realmente te haga parar y que te haga pensar en algo en lo que creías que no tenías tiempo para pensarlo o sentirlo.
S.- Para terminar, una duda. ¿De verdad no hay ningún verso insignificante?
… (Se ríe)… eso lo has dicho tú.
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