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{CULTURA / LIBROS}

'Lo más complicado de escribir una novela es darle alma'

Raquel Villar ha publicado la novela 'La Voz de las Margaritas'

'La voz de las margaritas' es la quinta novela de Raquel Villar. Licenciada en Matemáticas e Ingeniería Técnica Informática, publicó su primer novela en 2012, 'La libreta roja', aunque la había escrito años atrás. "Entonces -apunta- era una adolescente y mi forma de escribir o de abordar los temas de una novela han evolucionado, de la misma manera que lo he hecho como persona. Mis novelas crecen conmigo". Los viajes, la ubicación del relato en diferentes páises continúa presenten en 'La voz de las margaritas', pero ahora añade un toque de novela negra, policiaca. Comparte la idea defendida por otros autores que escribir es la suma de talento más oficio./Javi Muro


SPOONFUL.- ¿Qué cuenta ‘La Voz de las Margaritas'?

¡Muchas cosas! Cuenta pétalos de margaritas siempre impares, eso para empezar. Impares porque siempre dicen que sí. Porque hay que quererse, y quererse bien y bonito. Y la historia de amor que se desarrolla es una de esas historias. Y la manera en la que se cuentan las cosas, la voz que las cuenta, también tiene mucho que ver. El tiempo me ha ayudado a entender que uno no puede enamorarse de una persona al completo, te enamoras de ciertos aspectos, ciertos detalles que marcan una diferencia. Y a mí la voz de las personas es algo que me transmite mucho, y me marca parte de esa diferencia. De ahí el título y otras cosas que prefiero no desvelar…

 

S.- ... hay el hilo conductor puede calificarse de novela policiaca...

Sí, la trama central es policiaca, negra, como prefieras llamarla, nunca he sido de categorizar las novelas ni se me ha dado bien hacerlo, al menos las mías. La historia comienza en un cementerio, en el que una joven periodista y la madre de un joven fallecido en la guerra de Irak se conocen. A partir de ahí se desarrolla una trama que esconde secretos de Estado, y donde se pone sobre la mesa la influencia que tienen los medios de comunicación a la hora de transmitir la información… Además también toca el tema de las enfermedades mentales. Es un tema un poco tabú en la sociedad actual, y me da mucha rabia, porque cada vez existen más personas afectadas por trastornos de este tipo. Me gusta hablar de ello, aunque también me da respeto, considero que la cabeza es lo más poderoso que tenemos en el cuerpo, y cuando falla puede ser realmente peligroso en muchos aspectos.

 

S.- De alguna manera, hay una evolución temática respecto a tus novelas anteriores, ¿No?

Creo que hay una evolución en general. Mis novelas crecen conmigo, evolucionan conmigo. Cuando escribí 'La libreta roja' era una adolescente. Ahora creo que me he convertido en una mujer. Y mi novela, en consecuencia también ha evolucionado. Los temas que me inquietan, las preguntas que me hago con respecto a mí misma y a lo que me rodea han ido evolucionando, y al final una novela tiene mucho de uno mismo, lo que inspira a un escritor necesariamente es lo que le rodea, sus vivencias y sus inquietudes. Por eso siempre me ha parecido un reto llegar a personas que no sean de mi edad, porque es complicado llegar a sentimientos que desconozco. Puedo saber cómo me siento yo o cómo me he sentido en determinadas situaciones y momentos con menos años, pero no sé cómo reaccionaré y me sentiré siendo mayor. Para eso no me queda otra que fijarme en mi entorno, en las personas que me rodean de más edad, pero creo que la mejor manera de transmitir sentimientos y emociones con palabras es cuando uno lo ha sentido antes… y ahí es donde quizás se me escapen cosas. En cualquier caso siempre trato de que quien me lea se sienta identificado o identificada entre mis palabras en mayor o menor medida.

 

S.- En ‘La voz de las Margaritas’ reúnes diferentes géneros literarios, incluso de novela negra, aunque creo que nunca te ha gustado la ubicación como escritora en un género, ¿no?

No es que no me haya gustado, es que no se me da bien ubicarme o encasillarme en nada -seríe. Soy bastante desordenada para todo en general, y no creo que mis novelas se encasillen en un género en concreto. Tienen un poco de aquí, un poco de allí… Al final aprendo en base a lo que leo. Por eso quizás 'La voz de las Margaritas' tenga un toque considerable de novela negra, porque últimamente me ha dado por leer negro.

 

S.- Incorporas el misterio, la trama negra, mantienes los viajes, la ubicación del relato en países diferentes….

Me encanta viajar, y por mi situación personal me toca viajar bastante. Y siempre escribo mucho cuando viajo. Por eso inevitablemente los viajes y la ambientación en otros lugares aparecen siempre, aunque  en esta ocasión centré la trama principal en Logroño… Ya tocaba escribir algo situado aquí.

 

S.- ¿Qué es para ti escribir?

¡Buff1… No tengo palabras para describir eso. Es mi forma de vida, supongo. Siempre he escrito, desde muy niña, como jugar al Baloncesto o las Matemáticas. Forman parte de mí, de mi esencia como persona y de mi día a día. Realmente creo que no podría dejar de hacerlo nunca, aunque quisiera. Es el lugar donde me siento más libre, más yo. 

 

S.- …porque, ¿un escritor nace o se hace?

Una vez le escuché decir a Arturo Pérez-Reverte que para ser un buen escritor hace falta talento y oficio. Así que creo que para ser escritor como para todo en la vida hace falta tener un talento especial, pero si no practicas, si no lo cuidas y lo cultivas, no conseguirás desarrollarlo. Sé que tengo talento, pero también reconozco que me falta un poco de oficio.

 

S.- ¿Cómo empiezas a escribir? ¿Por qué escribes?

No lo sé. No lo recuerdo. El primer recuerdo del que tengo constancia es de cuando tenía diez años y gané un concurso de cuentos navideños del gobierno de La Rioja. A partir de ahí me presenté a un par de concursos más a nivel regional, y también los gané, pero me presentaba porque me obligaban en el colegio. Una vez mi profesor de Primaria llamó a mis padres porque creían que me habían escrito ellos una poesía que nos habían mandado de deberes... Era sobre mi tío que acababa de fallecer. Mis padres ni siquiera la habían leído. Todavía la recuerdo, y si pienso ahora en la edad que tenía cuando escribí aquello se me ponen los pelos de punta. Creo que fue la primera vez que realmente empezaron a ver algo especial en mí con esto de escribir, algo fuera de lo normal. Tampoco sé realmente por qué escribo. Pero sé que no puedo dejar de hacerlo. No sería yo si no lo hiciera. Quizás algún día deje de hacerlo, no lo sé… pero no sé qué tendría que suceder para dejarlo, la verdad.

 

S.- ¿Qué es los más difícil, lo más complicado, de escribir una novela?

Darle alma. Encontrar un motivo, un tema emocional lo suficientemente fuerte para uno mismo como para conseguir desprender de él todo lo demás. Si das con la esencia lo demás sale sólo. Pero si no, al menos en mi caso, ni me molesto en empezar… Sé que no saldrá nada que me llene como para rellenar tantas páginas.

 

S.- ¿Qué te inspira? ¿Dónde encuentras la inspiración?

En mi día a día. En las personas que me rodean, las cosas que escucho, que veo, que leo… Hay ciertas personas que forman parte de mi vida que me resultan tremendamente inspiradoras. Y eso no es algo que se pueda explicar, es así y ya está. Hay quienes tienen la habilidad de inspirarme, sin querer, sin darse cuenta. Y eso es maravilloso. Hace poco descubrí que necesitaba estar enamorada para escribir una novela. Para darle alma, al menos. Si no lo estoy no soy capaz de hacerlo. Me di cuenta porque en las etapas de mi vida en las que no me he sentido inspirada como para escribir una nueva novela, no lo estaba. Cuando la inspiración ha vuelto ha sido gracias a eso, al amor. No me gusta nada la palabra “enamorada”, pero bueno, creo que es así. Pero estar enamorada a mi manera, claro. Para mí estar enamorada es disfrutar de ir al cine con esa persona, aunque de vez en cuando me apetezca ir sola. O poder dormir en la misma cama sin agobiarme, y que hasta me guste que me abrace. Es ser capaz de compartir el  postre del restaurante, incluso cuando lleva chocolate o helado...,aunque entonces me cueste un poco más, lo admito. Para mí estar enamorada es que si voy a hacer deporte, y se viene, no me moleste, y que hasta me apetezca que lo haga. Que me regale un ramo de jazmines y me haga ilusión, aunque no me gusten las flores. Que me regale margaritas de pétalos impares. Llegar a casa y poder contarle lo que sea que me ha pasado en el día. Que aunque me haga esperar mil veces se me pase el enfado en cuanto escucho su voz. Su voz. Su manera de expresarse. No sé. Nadie se enamora de una persona entera, eso es imposible. Te sacarán de quicio muchas cosas y de cuando en cuando te entrarán las dudas, te darán ganas de tirar la toalla. Pero siempre habrá algo que lo haga especial. Cada uno tiene su forma de enamorarse, y a mí me ha llevado tiempo entender y aceptar que ésta, es la mía.

 

S.- ¿Qué importante tienen las emociones en tus novelas?

Toda. Mis novelas sin emociones no son nada. Son el alma de las mismas, siempre nacen de una emoción o de un sentimiento. No podría escribir sin ellas, o al menos no podría escribir nada que me convenciera como para crear una novela.

 

S.- ¿Cómo eliges a tus protagonistas?

Ellos me elijen a mí -se ríe. No los elijo, ellos se crean sólos en función de lo que la historia que quiero contar necesita. Hay personajes que tienen mucho de personas de mi vida y otros que son totalmente inventados, porque la novela los necesita así.

 

S.- Escribiste tu primera novela ‘La libreta roja’ en 2012. ¿Cómo crees que ha cambiado -si lo ha hecho- tu forma de abordar una novela, tu forma de escribir desde entonces?

Realmente la escribí bastante antes, con 18 años. En abril del año 2007 concretamente… el primer borrador. Pero no me planteaba para nada la idea de poder publicar una novela, yo, Raquel Villar. En 2012 las circunstancias que me llevaron a escribirla en 2007 regresaron a mi vida, y me decidí a intentar publicarla.

 

S.- Algunos escritores aseguran escribir para ellos, ¿piensas en tus lectores al escribir?

En las dos primeras novelas la verdad es que no, porque las escribí sin pensar en que fuera posible algo tan 'grande' como es que sean publicadas. Pero en el resto sí. Es necesario, creo. Desde el momento en el que sabes que lo que escribes vas a compartirlo, sería muy egoísta no pensar en los lectores. Al final son los que mantienen vivas las novelas. Así que cuando realmente escribo para mí al cien por cient, o para los míos, se queda en eso. En mí y en los míos. De alguna manera cuando uno escribe se desnuda un poquito delante de muchos desconocidos. Desnudarse del todo es algo demasiado íntimo como para que lo vea cualquiera, y yo soy bastante tímida -se ríe.

 

S.- Muchos escritores utilizan las redes sociales para dar a conocer sus novelas y para mantener un contacto rápido con sus lectores. ¿Las empleas tu también? ¿Cómo es la relación con tus lectores?

Cada vez más, sí. Tengo una cuenta en Instagram que cada vez funciona mejor, y una página en Facebook de relatos breves, que poquito a poco va creciendo. Es una manera de ser un poco ordenada con lo que hago, y dar a conocer mi trabajo. Y resulta muy gratificante recibir mensajes de personas que no conoces de nada pero que tus palabras les han ayudado, entretenido, llegado, se han sentido identificadas con ellas… Creo que ese feedback es necesario además para el escritor, para mejorar su trabajo y sentir que merece la pena.

 

S.- ¿… y los libros en papel o digitales?

No tengo libro digital, siempre  leo de papel. No sé si alguna vez caeré en ellos, no tengo nada en contra de las nuevas tecnologías, soy ingeniera Informática… Pero en esto sigo siendo tradicional. Me gusta el tacto de los libros, el olor… Igual es una visión demasiado romántica, pero igual que la apariencia física de las personas es lo primero que nos entra por los ojos y nos transmite mucho de ellas, creo que con los libros sucede lo mismo. Al menos a mí.

 

S.- ¿El teléfono móvil o la tableta son herramientas importantes hoy en día para un escritor?

Para mí sí. El móvil más que nada. Me paso el día de un lado para otro y la inspiración no avisa cuando llega. Tengo el móvil lleno de notas con textos, ideas… Acostumbro a llevar una libreta siempre encima, pero empieza a ser más una manía que algo útil. Uso mucho más el móvil. Además con el tema de las redes sociales, actualizo continuamente el perfil de Instagram o la página de relatos de Facebook. Pero imagino que habrá escritores que no usen estos recursos, hay quienes necesitan un ambiente especial para escribir, en su escritorio, con su música, ajenos a todo lo demás…En ese caso no creo que el móvil en la parada del autobús o de camino a un entrenamiento sean un recurso útil, como me pasa a mí.

 

S.- ¿Tres elementos que no pueden faltar en un libro para que disfrutes de su lectura?

No tengo de eso -se ríe. Leo cualquier cosa, me da igual sobre qué. Me tienen que llegar, que transmitir algo. Y eso es algo que un buen escritor consigue. Para eso hace falta tener talento. Si el que ha escrito lo tiene, seguramente me tenga ganada. Pero no todo el mundo que escribe es realmente escritor, y no todo lo que se publica ha sido escrito por alguien con talento…

 

S.- ¿Cómo es tu rutina para escribir?

No la tengo. Odio la rutina en general, y hago muchas cosas en mi día a día, así que escribo cuando puedo, quiero y me siento inspirada. En verano sí que suelo ser algo más constante, aprovecho las mañanas para dedicarle un tiempo a escribir mis novelas… Pero igualmente, si un día no me apetece no lo hago, y no tengo una hora fija, ni un momento, ni un lugar. Voy sobre la marcha y no me agobio. Cuando tenga que salir, saldrá. A una novela no se le puede meter prisa, ni marcar tiempos. Va a su propio ritmo, es el escritor el que se adapta a él. Al menos yo lo veo así.

 

S.- ¿Qué es lo mejor de escribir, de ser escritora?

Supongo que lo mejor es que no hay nada peor. Que no tiene nada malo, al menos para mí. Lo hago porque quiero, nadie me obliga ni me impone plazos, y hasta ahora me ha ido bien. Poquito a poquito voy creciendo, y como no me pongo límites, llegue a donde llegue será bueno, y siempre podré seguir subiendo. Todo lo que me da escribir me hace feliz, y además hace feliz a otras personas que me leen y lo disfrutan, incluso les ayuda en su vida…¿Qué más se puede pedir?

 

S.- … ¿qué estás leyendo?

¡Nada! Bueno, sí…'Problemas Matemáticos resueltos de nivel avanzado', de Juan Diego Sánchez Torres -se ríe. Ahora mismo me pillas con mucho, mucho trabajo, y tengo aparcada la lectura de novelas exclusivamente para viajar. El jueves me toca ir a Grecia, y aprovecharé para leer durante el viaje. Estoy entre 'Falcó' de Reverte y 'Los señores del tiempo' de Eva Sáenz de Urturi,  pero no lo he decidido aún…¿Alguna recomendación?

 

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