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{CULTURA / LIBROS}

Pelecanos, De Vigan, Despentes, y Manuel Vilas, cuatro novelas y la búsqueda de lugares y motivos

'El hombre que volvió a la ciudad', 'Las lealtades', 'Fóllame' y 'Alegría', 4 novelas en febrero

‘El hombre que volvió a la ciudad’ es una novela emocionante y triste. Quienes siguen SPOONFUL saben que todo lo que ha sido impregnado por el roce de la serie ‘The Wire’ tiene un espacio distinguido en las páginas del Magazine. Sucede así con cada novela de Denis Lehane –‘Ese mundo desaparecido’, ‘Vivir de noche’ o ‘Cualquier otro día’- con Nick Pizzolatto  y la extraordinaria ‘Galvestone’, y también con Georges Pelecanos y ‘El hombre que volvió a la ciudad’. Todos guionistas -en una u otra temporada- de ‘The Wire’. Escritores de 180 pulsaciones por minuto.

 

En ‘El hombre que volvió a la ciudad’, Michael Hudson acaba de salir en libertad. Ha sido poco tiempo el que ha pasado entre rejas, pero no le han quedado ganas de volver. Atrás tan solo deja una cosa que valga la pena: la amistad con Anna, la joven bibliotecaria de la prisión, que le ha inculcado la pasión por la lectura. Pero a ella siempre puede volver a verla fuera de la cárcel. Ahora ha decidido no traspasar más los límites de la ley, determinación que no le va a ser sencillo cumplir, porque Phil Ornazian, el investigador que ha evitado que Michael cumpla una condena larga, quiere que le devuelva el favor y le ayude a dar un último golpe.

 

Con el ‘El hombre que volvió a la ciudad’, Pelecanos regresa a la literatura tras media década dedicada a proyectos audiovisuales. De la narrativa de Pelecanos dicen que tiene la capacidad de crear arte urbano. ‘El hombre que volvió a la ciudad’ es una novela negra, pero es ante todo un retrato social y una canción de amor a Washinton, su ciudad natal. 

En España, Pelecanos (1957) es más conocido por su participación como guionista en series como ‘The Wire’, ‘Treme’ o ‘The Deuce’. Como novelista la crítica lo compara con Lehane y su relación con Boston; Richard Price y Nueva Yprk o James Ellroy y Los Ángeles. El estilo ‘Pelecanos’ cocina los elementos tradicionales de la novela negra a fuego lento. En sus novelas son protagonistas los temas sociales, raciales, la delincuencia, el mundo de las drogas, la corrupción o la prostitución. Que nadie espere personajes de blanco o negro es la literatura de Georges Pelecanos; sus protagonistas son ambiguos, personas que viven y sobreviven entre lo correcto y la ilegalidad.

 

En ‘El hombre que volvió a la ciudad’, Pelecanos la transformación de los ba-rrios, el problema racial, la posibilidad o no de hallar una segunda oportunidad, la inva-sión de las redes sociales en nuestras vidas, la cultura del esfuerzo, y realiza una de-fensa de la lectura como medio para relacionarse y abandonar los espacios de conflicto. ‘El hombre que volvió a la ciudad’ es una novela triste, pero espe-ranzadora.

 

Las Lealtades

Al igual que con George Pelecanos, a Delphine de Vigan regresamos por un enlace de buenas historias. En este caso tras haber disfrutado años atrás de su novela ‘Nada se opone a la noche’. ‘Las lealtades’ es, de nuevo, una no-vela desgarradora sobre un niño que se evade bebiendo y unos adultos que tratan de encontrar un sentido a sus vidas.

 

En el centro de la novela está Théo, un niño de doce años: Théo es hijo de padres separados. El progenitor, sumido en una depresión, apenas sale de su caótico y degradado apartamento, y la madre vive consumida por un odio sin fisuras hacia su ex, que la abandonó por otra mujer. En medio de esa guerra, Théo encontrará en el alcohol una vía de escape. A su alrededor se mueven otros tres personajes: Hélène, la profesora que cree detectar que el niño sufre maltrato a partir del infierno que vivió en su propia infancia; Mathis, el amigo de Théo, con el que se inicia en la bebida, y Cécile, la madre de Mathis, cuyo tranquilo mundo se tambalea después de descubrir algo inquietante en el ordenador de su marido.

Todos los personajes de ‘Las lealtades’ son seres heridos. “Marcados por demonios íntimos. Por la soledad, las mentiras, los secretos y los autoenga-ños. Seres que caminan hacia la autodestrucción, y a los que acaso puedan salvar –o tal vez condenar definitivamente– las lealtades que los conectan, esos lazos invisibles que nos vinculan a los demás (...) las leyes de la infan-cia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos. Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños”.

 

De Vigan escribe de forma concisa, pero de forma afilada. ‘Las lealtades’ no da tregua a quien inicia su lectura. “Es un relato -dice la crítica- de una contundencia sin contemplaciones y desgarrador. Una narración precisa, rigurosa, casi austera. De ahí nace la belleza áspera de esta novela conmo-vedora, concienzuda y contenida”.

 

Fóllame

‘Fóllame’ es la polémica novela que trasladé a la fama a Virginie Despentes con apenas 25 años. ‘Fóllame’ ha sido definida como un Thelma y Louise en versión grunge, un road trip re-pleto de sexo y sangre que hace estallar las mentes biempensantes. ¿Qué cuenta Fóllame? Una prostituta y una actriz porno se encuentran de madrugada por casualidad en una estación tras haber cometido su primer crimen. Manu quiere huir hacia la Bretaña y amenaza a Nadine con una pistola para que la lleve en su coche, pero la joven apenas se resiste, no le disgusta la idea. Este peculiar flechazo de inicio a un road trip extremo y violento en el que las dos jóve-nes cruzarán Francia. ‘Fóllame’ es una escapada salpicada de asesinatos, sexo, pornografía y alcohol. 

“Una historia en la que la literatura hardboiled se encuentra -describe la crítica- con el punk más nihilista”. ‘Fóllame’ ha sido traducida a una treintena de países y su autora dirigió la adaptación cinematográfica, película que fue censurada en Francia y otros territorios. Este Thelma y Loui-se en versión grunge es un relato descarnado de dos mujeres de humor feroz y amistad casi amorosa. “Su historia es una granada; una bomba que hará estallar las mentes biempensantes”. 

 

‘Fóllame’ ha sido descrita como “Increíblemente directa, cruda, libre, subversiva y excitante, una pequeña revolución; un fantástico corte de manga a toda forma de buena educación, que convierte a las mujeres en sujetos de su propio destino a través de dos chicas violentas a la fuga. Después de ellas, la literatura francesa nunca volverá a ser la misma”.

 

Alegría

Manuel Vilas escribe muy bien. Es un placer leerle. ‘Alegría’ es la novela finalista del Premio Planeta 2019, una historia que camina entre la confesión y la autoficción que cuenta como el éxito desbordante de su última novela embarca al protagonista en una gira por todo el mundo. Un viaje con dos caras, la pública, en la que el personaje se acerca a sus lectores, y la íntima, en la que aprovecha cada espacio de soledad para rebuscar su verdad. Una verdad que ve la luz después de la muerte de sus padres, su divorcio y su vida junto a una nueva mujer, una vida en la que sus hijos se convierten en la piedra angular sobre la que pivota la necesidad inaplazable de encontrar la felicidad. ¿La felicidad o la alegría? ¿O son lo mismo?

Desde el corazón de su memoria, el protagonista de ‘Alegría’ arrastra tantos años de pasado como ilusiones de futuro, ilumina, a través de sus recuerdos, su historia, la de su generación y la de un país. “Una historia que a veces duele, pero que siempre acompaña”. Vilas ha escrito una novela que toma impulso en el pasado y se lanza hacia lo que aún no sucedido. Una bús-queda esperanzada de la alegría.

 

‘El hombre que volvió a la ciudad’, ‘Las lealtades’, ‘Fóllame’ y ‘Alegría’ son cuatro historias absolutamente diferentes y diversas, en sus relatos y también en los estilos narrativos em-pleados para contarlas, pero tienen un denominados común: la búsqueda de un lugar dónde disfrutar de los momentos de felicidad que ofrece la vida. Como diría Coque Malla: “Ahora voy buscando un hogar, un planeta estable…”./SPOONFUL

 

 

 

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