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{VIVIR / VIDA EN LA CIUDAD}

'Sería de justicia realizar un cambio en el reparto de la superficie de la ciudad, destinando al peatón el que merece'

Teresa Angulo, Raquel Villar y Álvaro Foncea, Ciudadas Cuidadas y el presente y futuro de la ciudad

Ciudades Cuidadas son Teresa Angulo Rodrigo, Raquel Villar Zabala y Álvaro Foncea Román, arquitectos los tres. Teresa profundizó en su formación en Sistemas de Recuperación del Patrimonio, Medio Ambiente y Arquitectura Bioclimática; Raquel encaminó sus pasos hacia la Restauración y la Rehabilitación; mientras que que la Geografía y las Ciencias Humanas han sido la especialización de Álvaro. Las inquietudes de los tres laten en el proyecto Ciudades Cuidadas, un colectivo profesional que aúna la visión técnica de sus integrantes, con la perspectiva social y participativa de la ciudadanía. En el marco de Ciudades Cuidadas, Teresa, Raquel y Álvaro organizan los paseos 'Logroño, de la mano de Jane'. Y Jane es Jane Jacobs, divulgadora científica y teórica del urbanismo, cuyas ideas cobran más vigencia aún hoy para Teresa, Raquel y Álvaro. En tiempos 'extraños' como los que vivimos bajo la pandemia del COVID-19 el espacio público se ha alzado como uno de los protagonistas esenciales. En SPOONFUL queremos abrir el debate sobre el presente y futuro de las ciudades y el urbanismo que las debe definir -debate ya iniciado, con anterioridad, a través de otras cuestiones como el cambio climático-, ahora de interés e intensidad exponencial en plena crisis del coronavirus. Abrimos el debate con Teresa, Raquel y Álvaro./Javi Muro

 

SPOONFUL.- ¿Cómo surge el proyecto ‘Ciudades Cuidadas’?

Teresa: Álvaro es uno de los primeros colegas que conocí cuando volví a Logroño (me sumé a uno de sus maravillosos paseos de Biciudad). Desde el primer día me transmitió una energía increíble, confianza y seguridad. Le llamaba a la mínima duda; es un crack en urbanismo. A Raquel la conocí gracias a 'Mujeres en el Arte en la Rioja', que invitó al COAR a participar en sus actividades. Había algo en ella que me atraía (creo que todo, en realidad). Así que la perseguí hasta que accedió a organizar conmigo una de las actividades del ciclo.  

 

El punto de encuentro entre las tres fueron los paseos de Jane, que Raquel estaba ansiosa por llevar a cabo. Después sólo tuvimos que ponerle nombre a nuestro trabajo, que juntas, se hace increíblemente bonito, increíblemente cuidado... 

 

Raquel: Organizar los paseos de Jane nos hizo descubrir lo bien que funcionamos trabajando juntas. El hecho de que seamos diversas hace que nuestras opiniones sean diferentes en muchas ocasiones, así como nuestras capacidades y habilidades. Intentamos trabajar desde la escucha y el respeto, obteniendo resultados que nos satisfacen a todas. Todo junto hizo que viviéramos un proceso muy enriquecedor y nos enganchó para querer seguir con más proyectos, de ahí surgió CiuDADeS CuiDADaS.

 

Álvaro: Respecto al nombre y el logo, sólo añado que es una más de las genialidades de Teresa.

 

S.- ‘Logroño de la mano de Jane (Jacobs)’ es una las actividades que desarrolláis. ¿Qué perseguís con estos paseos? ¿Por qué de la mano de Jane Jacobs?

Teresa: Nuestra querida Jane, la madre de las ciudades cuidadas, responde por nosotras: “Los procesos que tienen lugar en las ciudades no son comprensibles sólo para los expertos. Muchos ciudadanos corrientes ya los entienden perfectamente; lo que ocurre es que no han puesto nombres a estos procesos o bien no han reparado en que, si queremos, podemos dirigirlos”. (J. Jacobs).

 

Raquel: Los paseos de Jane son un movimiento que persiguen homenajear a Jane Jacobs y reivindicar las calles como espacio público de encuentro y convivencia. Jane Jacobs abogaba por una ciudad a escala humana y que fuera diseñada para las personas. Nosotras consideramos que el modelo de urbanismo debe cambiar, poniendo en el centro las necesidades de la vida cotidiana, y para ello es necesario también que se cambie el modelo de diseño y toma de decisiones. Apostamos por unas ciudades en las que la participación activa y propositiva de la ciudadanía sea la verdadera productora de ciudad. 

 

Consideramos que los paseos de Jane sirven como herramienta para mostrar el interés que la gente muestra por la ciudad y el urbanismo, la revela como verdadera conocedora y posibilita visibilizar algunos de sus deseos y necesidades.

 

S.- Vivimos un tiempo en que parece urgente la redimensión del espacio público en las ciudades a favor de los peatones. Precisamente, Jane Jacobs analiza en ‘Muerte y vida de las grandes ciudades' el uso de las aceras y los parques desde diferentes aspectos, entre otros el contacto y la incorporación de los niños… ¿Creéis necesario la redimensión de las calles de las ciudades? ¿Siguen vigentes las ideas de Jane Jacobs?

 

Álvaro: Desde que el urbanismo nace como disciplina entre finales del XIX y principios del XX, la ciudad ha sido pensada desde un punto de vista técnico, planificada desde despachos en los que se trataba de dar respuesta a problemas técnicos o productivos, incorporando a lo sumo criterios higienistas. Esto forma parte del ADN de nuestras ciudades y así las heredamos. 

 

En el caso de las ciudades españolas, a partir de finales de los años 50 del siglo XX y durante la década de los 60 es cuando despega el crecimiento exponencial de las mismas. Éste es debido principalmente al primer éxodo rural que trasvasa población de las zonas rurales hacia los nuevos polos de desarrollo del franquismo. En esos momentos se conjugan tres factores que marcan en gran medida cómo asumimos la ciudad todavía hoy en día. Por un lado, el crecimiento demográfico acelerado, por otro lado, la asunción de los postulados del urbanismo ortodoxo de los primeros CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna), que, con excepciones, desembarcan en España durante estos años, y la democratización del automóvil. 

 

Esa ciudad de los años 60 todavía se puede percibir en barrios de Logroño, como el de San José o el de algunas zonas de Lobete o El Cubo, por citar tres ejemplos, donde encontramos bloques de vivienda de escasa calidad arquitectónica y constructiva, con un espacio público, unas calles, destinadas al coche. En varias calles y zonas de estos barrios apenas se tienen en cuenta las necesidades de relación social y de accesibilidad universal que permitan el uso, de las mismas, por una ciudadanía diversa que incluya a colectivos vulnerables (infancia, personas mayores, con discapacidades o de otras culturas).

 

Por eso, sí, es necesaria una revisión crítica de la calle que todavía hoy asumimos como “normal”. Calles con aceras de dos metros y calzada de nueve (incluyendo doble banda de aparcamiento) en una ciudad que, en el caso de Logroño, realiza 6 de cada 10 viajes caminando es de una injusticia espacial flagrante.

 

La vigencia de las ideas de Jane Jacobs, que defendía la heterogeneidad y mezcla de usos urbanos, la diversidad cultural y social, la necesidad de multiplicar las esquinas y los cruces de calles, y las aceras como lugar de integración, socialización y convivencia, es todavía más llamativa a día de hoy. Se puede considerar a Jane Jacobs una visionaria de la concepción humanista de la ciudad, que en su momento confrontó las teorías urbanísticas dominantes y a la que el tiempo le ha dado la razón. Sin pretenderlo, en sus aportaciones se encuentran varias de las bases de lo que hoy se considera urbanismo con perspectiva de género o urbanismo feminista.

 

Raquel: Jane Jacobs sigue siendo hoy en día una de las urbanistas más influyentes, sin embargo, el modelo de ciudad contra el que ella luchó sigue siendo, a pesar de los años, el modelo imperante. No hay más que ver cómo la ciudad de Logroño ha crecido. Nuevos barrios de uso residencial, sin apenas bajos comerciales, con calles a escala del automóvil y donde las conexiones se han pensado en base al coche. Este modelo da privilegios a las personas usuarias de coches particulares, discriminando al resto, que son la mayoría de la ciudadanía. No podemos perder de vista que el coche está restringido a un grupo reducido de la población en función de la edad, el sexo, sus capacidades y su condición económica. Por tanto, sería de justicia, realizar un cambio en el reparto de la superficie, destinando el que realmente se merecen las y los peatones, facilitando una movilidad activa, es decir, a pie o en bicicleta, aplicando estrategias que mejoren la percepción de seguridad (a pie y en bicicleta), para garantizar una movilidad autónoma de todas las personas. El modelo de movilidad de nuestra ciudad determinará el acceso de las personas al trabajo, a la vida social, cultural… que desean llevar.


S.- Los peatones han ocupado de forma espontánea las calzadas en algunas ciudades durante el desconfinamiento. En Logroño, un buen ejemplo es el Puente de Hierro. ¿Es, de alguna manera, el reclamo de una ciudad diferente a la que habitábamos?

Raquel: Yo creo que puede ser la experiencia de vivir esta nueva realidad la que puede derivar en un futuro reclamo para mantener y fomentar el aumento de la superficie destinada a las y los peatones. En el caso de la calle Sagasta ya existen reclamaciones que piden más medidas que garanticen la seguridad de las viandantes. 

 

S.- ¿No es demasiado optimista pensar que el COVID-19 tendrá como consecuencia ciudades más amables? 

Álvaro: Este tema no hemos tenido ocasión de debatirlo todavía en Ciudades Cuidadas, pero personalmente sí que creo en la pedagogía del optimismo. Me explico. Cuando imaginamos o soñamos una ciudad mejor, más amable, estamos dando el primer paso hacia conseguirla. Ahora bien, ese sueño o esa utopía, debe de ser compartida, construida colectivamente. Si construimos espacios de diálogo, inclusivos, en los que se pueda llegar a consensos sobre la ciudad que deseamos, el propio proceso crea lazos y sinergias que pueden dar lugar a una transformación urbana y social.

 

El efecto que está teniendo la pandemia creo que no podemos llegar a valorarlo porque todavía estamos inmersos en ella, pero sí que hemos podido llegar a ver las orejas al lobo y quizás replantearnos muchas necesidades y costumbres que pueden ser prescindibles, de cara al próximo gran reto que es afrontar el cambio climático y sus consecuencias. Y también que con pequeños sacrificios individuales podemos obtener un gran beneficio común. Por poner un ejemplo trivial, si conseguimos no utilizar el coche de 20:00 a 22:00, nos damos cuenta de que nuestros hijos pueden recuperar una autonomía en la calle de la cual les habíamos privado.

 

Raquel: Creo que, y relacionada con la pregunta anterior, vivir la experiencia de disponer de más superficie para los peatones va a suponer una mejora muy importante en la calidad de vida de la mayoría de la ciudadanía. Quiero pensar que ello va a hacer que reivindiquemos que se fomente seguir 'amabilizando' nuestra ciudad.

 

S.- La peatonalización de calles siempre ha conllevado polémicas. Recientemente, la propuesta de peatonalizar la calle San Antón durante las fiestas de Navidad, no se llevó finalmente a cabo por la presión de los comerciantes. El Ayuntamiento se echó atrás. ¿Debemos pensar que la pandemia también ha cambiado la percepción de la ciudad en las personas?

Álvaro: Respecto a la posición del comercio, realmente habría que ver si esa presión es lógica o solamente es una reacción frente a cualquier cambio. Haciendo un ejercicio de imaginación sencillo, si le damos la vuelta al asunto, qué opinarían las propietarias de las pequeñas boutiques de García Morato de reintroducir tráfico y aparcamiento delante de sus comercios. Al comercio del centro urbano se accede, principalmente, andando.

 

S.- Uno de los problemas que arrastraban los centros de las ciudades era la gentrificación. Durante las semanas de confinamiento, hemos recurrido al comercio de proximidad, ¿hemos redescubierto una ciudad más cercana? ¿Es posible que esta percepción haya llegado para quedarse? ¿Qué implicaría en el diseño de la ciudad desde el punto de vista del suelo, la movilidad y la vivienda?

Raquel: El comercio de proximidad favorece que las calles tengan vida y mejoran la percepción de seguridad. Son estratégicos para mejorar nuestra calidad de vida, porque funcionan como agentes de socialización al fomentar las redes sociales, generan intercambio de servicios y posibilitan el uso de las calles en diferentes franjas horarias.  

 

Durante el confinamiento más estricto han podido suponer en algunos casos la relación social física más cercana, y por tanto un apoyo muy importante difícil de olvidar. Además, nos han hecho reflexionar sobre la importancia que es disponer de ellos en un radio cercano para poder acceder al producto fresco y saludable. 

 

Esto puede estar haciendo reflexionar a muchas personas si el barrio donde viven responde a sus necesidades, pudiendo provocar en la sociedad exigencias relativas a mejoras que favorezcan barrios con mezcla de usos o inclusos poner el valor que se merece al propio… Es decir, que nos dirijamos hacia una ciudad policentrista, donde cada barrio pueda responder a las necesidades cotidianas de todas las personas. 

S.- Estos días, diferentes arquitectos y urbanistas predicen que el coronavirus promoverá una arquitectura y un urbanismo más sostenible y que, incluso, volveremos a los entornos rurales. ¿No es demasiado predecir cuando llevamos años escuchando el concepto ‘sostenible’, pero lo cierto es que desde los Ayuntamientos todo parecen cantos de cisne y compromisos de fogueo?

Teresa: creo que es muy fácil echar la culpa a los demás, sobre todo a la Administración.

 

Somos nosotros los que decidimos qué tipo de sociedad queremos y los que votamos a nuestros representantes. Vivimos inmersas en nuestras rutinas, en nuestra vorágine diaria desde que nacemos. No nos han educado para cuidarnos sino para producir. Cuando es la salud la que está gravemente en juego, nos damos cuenta de cuál es el orden de prioridades. 

 

Nos hemos visto obligados a parar, nos hemos visto obligados a cambiar cosas en nuestras casas, en nuestros trabajos y en nuestras ciudades. Nadie echa de menos algo que no conoce. Este, creo que es realmente el 'quid de la cuestión'. Sí, el COVID-19 ha cambiado todo -desde mi pueblo contesto mientras cuidamos mi hija y yo un huevito que se ha caído de un nido…

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Raquel: A diferencia de otros efectos de la degradación ambiental, la pandemia actual del Coronavirus ha provocado un sentir de vulnerabilidad más claro en Occidente. Esto ha favorecido la toma de decisiones rápidas, con el objetivo de reducir nuestra vulnerabilidad en los entornos urbanos. Estas medidas tratan de favorecer una movilidad que reduzca el contacto entre personas y, a su vez, la contaminación atmosférica, la cual parece incrementar los riesgos de salud asociados al coronavirus. Deseo que estas transformaciones que se están haciendo para facilitar la movilidad peatonal y ciclista, conllevando una reducción del uso del vehículo a motor privado, y por tanto, dando como resultado una disminución de la contaminación, hayan llegado para quedarse.

 

S.- Incluso urbanitas convencidos como Rem Koolhass habla ahora del retorno al campo…

Álvaro: Respecto a Rem… ¿puedo pasar palabra?

Teresa: ¿Cómo era, kuljas o kolash? 

Raquel: PASALACABRA.

 

S.- ¿Existe relación entre urbanismo y estilo de vida?

Álvaro: Totalmente. Por poner unos ejemplos evidentes, las ciudades tradicionales compactas y densas de los países mediterráneos conllevan una vida social urbana muy intensa, con una fuerte presencia de la cafeterías y restaurantes y donde la gente se mueve principalmente a pie. Esto contrasta con muchas ciudades norteamericanas de crecimiento en baja densidad o sprawl donde la trama de viviendas unifamiliares aisladas se combina, por fuerza, con centros comerciales, convertidos en lugares de socialización. En ese contexto, la única forma de moverse es en coche. Este segundo ejemplo está representado de forma humorística en la película 'Mallrats' (1995). 

 

Resulta llamativo como, desde las ciudades compactas tradicionales mediterráneas, hemos asumido de forma acrítica la implantación de modelos urbanísticos de la cultura norteamericana. A día de hoy, todavía no se ha cuestionado de forma generalizada.

 

S.- Ahora, de nuevo, parece que el urbanismo y la arquitectura -la planificación- cobra importancia; más allá de destinar suelo para la construcción de viviendas. ¿Tiene sentido? ¿Es una preocupación real? ¿Será un nuevo canto al sol de los responsables políticos?

Teresa: cualquiera que haya paseado estos días por la calle se da cuenta de la importancia de la configuración y el reparto de los espacios. Nuestro espacio público no soporta la carga de personas que estos días invaden su ciudad caminando. No digamos ya si una es responsable y pretende mantener la distancia de seguridad con otras personas… ¿tiene sentido preocuparse por la salud? Tendremos que responder a esta pregunta como sociedad.

 

S.- También parece que ahora todos queremos una casa con jardín, por si acaso …

Raquel: ¡O por lo menos con balcón o terraza! Espero que vayan más los tiros por ahí. Me parece más interesante la idea de rehabilitar la edificación existente. Hasta ahora se venía mejorando su accesibilidad o eficiencia energética, pero tras la experiencia que estamos viviendo podríamos plantearnos dotarlas de un espacio exterior habitable. Evidentemente, para hacer estas mejoras sería necesario modificar la normativa actual. 

 

Pensando en las nuevas edificaciones y por tanto en las viviendas que están por construir, quizás se debería plantear que la normativa incluyera estos espacios en las viviendas como estancias mínimas para garantizar las condiciones de habitabilidad, lo que conllevaría que las nuevas construcciones dispusieran obligatoriamente de terrazas o balcones.

 

Frente a las propuestas anteriores, me inquieta el auge de la construcción de nuevas viviendas unifamiliares con jardín. Estas sólo pueden construirse en base a modelos de urbanismo expansivo, donde la dependencia del coche es total, y la ocupación del territorio no tiene límites, algo que resulta insostenible en el escenario climático actual. 

S.- Existe una diferente concentración de la población en las ciudades en los diferentes países de Europa; Italia, España o Francia, por ejemplo, presentan una mayor concentración de personas; mientras que la estructura urbana en otros países es más extendida, ¿ha podido influir también en el ritmo de contagio del Covid-19?

Álvaro: Puede ser. Evidentemente el distanciamiento físico es más fácil en ciudades o culturas con menos interacciones que las nuestras. También es crucial que las personas recuperemos, literalmente, el espacio público. Por decirlo de otra manera, que no nos veamos confinados en las aceras pre-Covid19 y podamos caminar o andar en bici por la calzada, con preferencia sobre el tráfico motorizado, tal como propone Marius Navazo para las calles de un único carril.

 

S.- Los espacios de trabajo son otro de los puntos de análisis tras la crisis del COVID-19. ¿Quedará definido también un nuevo urbanismo y una nueva arquitectura alrededor de la concentración de trabajadores, algo que parece demostrado que no es imprescindible?

Teresa: Las concentraciones, a todos los niveles, no son ya necesarias para ser productivos. Son, de hecho, peligrosas para nuestra salud. He oído estos días que posiblemente los espacios de trabajo en forma de cubículos serían una posible solución (volver a los 60…). Creo qué en muchos de los casos, el teletrabajo y las jornadas flexibles que favorezcan la conciliación son la opción más adecuada, más eficiente y más cuidada.

 

S.- ¿Pensáis que las medidas adoptadas para ganar espacio de seguridad estas semanas son provisionales o que se mantendrán en el tiempo una vez superada la crisis del COVID-19?

Álvaro: De momento las que hemos visto ejecutadas en Logroño (Gonzalo de Berceo y primer tramo de República Argentina) parecen de una justicia espacial tan evidente que no considero factible que den marcha atrás. Otra cosa puede ser que dichos aumentos de espacio se destinen a la bicicleta en la ciudad post-Covid-19. Sigue siendo un misterio como el vehículo más eficiente, eficaz y respetuoso con el medio ambiente en distancias inferiores a 7 kilómetros no sea el más utilizado en ciudades densas como las españolas. Bueno, no es un misterio, hay dos factores principales: el miedo al tráfico motorizado y la carencia de infraestructura ciclista.

 

S.- ¿Cuáles son los aspectos que os parecen imprescindibles a planificar para que la idea de una ciudad amable, habitable y sostenible sea realidad y no una promesa prolongada en el tiempo? 

Teresa: PAR-TI-CI-PA-CIÓN

La percepción de amabilidad, habitabilidad e incluso la de sostenibilidad es personal y relativa. No se pueden aplicar criterios generalizados desde un despacho, puesto que los técnicos son personas con sus propias experiencias que difícilmente pueden ser objetivas. El papel de la arquitectura debe ser la de facilitadora. Fijar unos objetivos y establecer la metodología para que el conjunto de la sociedad pueda llevar sus metas a buen puerto. 

 

No percibimos la ciudad como nuestra. Nos quejamos de que esto o lo otro no nos gusta, pero no pensamos en primera persona, ni pensamos en positivo. ¿Qué puedo hacer yo para que MI BARRIO sea mejor?  Si nos implicamos en algo y lo sentimos nuestro lo protegemos, lo cuidamos y nos aseguramos de que esté bien, o en este caso, en buen estado.

 

Recuerdo a algún profesor de la carrera tirando el trabajo de los alumnos por el suelo simplemente porque no era arquitectónicamente interesante (desde su punto de vista, claro). Me parece increíble que un proyecto bien calculado estructuralmente, bien construido y funcional suspenda. Señor profesor, a mí me horroriza su camisa y no le he tratado mal, ni siquiera se lo he dicho (entre otras cosas porque seguramente le importe un pepino). La arquitectura como arte es subjetiva, y no puede depender de la opinión de una persona. Pero la arquitectura como ciencia tiene que funcionar. Y para que funcione, es la opinión de la persona que la habita la que cuenta. Si un cliente quiere que en su cocina quepan 10 personas, ¿quién soy yo para decirle que las comidas importantes se hacen en el comedor?. Eso será en su casa, señora, me contestaría con razón.

 

S.- ¿Los ayuntamientos fomentan la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones urbanísticas? ¿Lo hace el Ayuntamiento de Logroño?

Álvaro: La participación ciudadana aparece de forma transversal en la gran mayoría de los planes y estrategias de iniciativa pública en Europa, desde el nivel local hasta el internacional. Se incluye dentro de un concepto más amplio denominado gobernanza. En el plano local, tanto a nivel de ciudad como de barrios, es donde la participación puede lograr mejores resultados. Tanto por la concreción de los resultados como por la posibilidad de participar presencialmente con dinámicas y procesos inclusivos que puedan atender a colectivos excluidos de la toma de decisiones.

 

En Logroño, al igual que en la mayoría de ciudades españolas, el concepto de participación sí que contempla de forma teórica y declarativa en los diversos planes, pero no está muy desarrollado e integrado en la práctica. En 2019, en colaboración con la Agrupación de Urbanistas del COAR, facilitamos un taller de participación sobre el Avance del nuevo Plan General de Logroño. En ese caso, fue el Ayuntamiento quién solicitó la realización de dicho taller, en el cual se obtuvieron conclusiones muy interesantes. Pero hay que aclarar que la participación requiere de un proceso y no puede limitarse a actuaciones participativas puntuales.

 

S.- Ahora que tenemos sobre la mesa la próxima revisión del Plan General Municipal, más allá de la información pública que exige la Ley, ¿qué propondríais para involucrar a los vecinos en su redacción y aprobación?

Teresa: El nuevo Plan General Municipal tiene planteados procesos participativos en todas sus fases. Bastaría con ejecutarlos y no dejarlos en el papel.

 

S.- Creo que os interesa el modelo de ciudad propuesto por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, liderado por Salvador Rueda, que estuvo en Logroño, recientemente, en las Jornadas que se celebraron para presentar el Avance del Plan General Municipal de Logroño. La principal herramienta conceptual de este modelo es ‘Las Supermanzanas’. ¿En qué consiste este concepto?

Raquel: Las supermanzanas son conjuntos o agrupaciones de calles, llamadas células urbanas según la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, de unos 400 por 400 metros, en cuyas calles interiores se reduce al mínimo el tráfico motorizado y el aparcamiento de vehículos en superficie, y se da la máxima preferencia a los peatones en el espacio público. El tráfico motorizado circula por las vías perimetrales, mientras las calles interiores se reservan al peatón y, en condiciones especiales, a cierto tipo de tráfico como vehículos de residentes, servicios, emergencias, carga y descarga.

 

S.- ¿Logroño puede adoptar el modelo de ‘supermanzanas’?

Álvaro: ¡Por supuesto! En el paseo virtual por el barrio de San José ya lo comentamos y esbozamos una propuesta muy genérica. En realidad, se trataría de desarrollar de forma más decidida algo que ya estaba presente de forma muy diluida en el concepto de “Áreas pacificadas” del Plan de Movilidad (PMUS). En el 2015, desde el Ayuntamiento se pretendió acometer la ejecución del Área Pacificada J (correspondiente al barrio de San José) mediante una intervención tan irrelevante que no modificó en nada el carácter de las calles del barrio. Desde la Agrupación de Urbanistas del COAR hicimos una crítica en su día a esa actuación y apuntábamos ciertas pistas de buenas actuaciones realizadas dentro y fuera de Logroño. Posteriormente se llevó la transformación del Área 'A' correspondiente al 'quesito' delimitado por Carmen Medrano, Gonzalo de Berceo y Murrieta, con una intervención ligeramente mejor, pero bastante descafeinada.

 

Para acercarnos, como ciudadanía logroñesa, al concepto de 'supermanzanas', podríamos poner el foco en el Paseo de las Cien Tiendas, con un espacio público donde es prioritaria la gente caminando, y donde se pueden ver a niñas y niños jugando y al lado vecinas hablando en un banco. Pero una supermanzana englobaría más conceptos, como el dotacional y comunitario. Y sí, sería replicable en otras zonas de Logroño, que pueden coincidir, o no, con las 'Áreas Pacificadas' propuestas por el PMUS. 

S.- ¿Qué opinión os merece el modelo SmartCity por el que parece que el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Logroño ha hecho una gran apuesta? ¿en qué creéis que puede mejorar la vida de los vecinos?

Álvaro: El uso de la tecnología aplicada a la gestión de las ciudades puede ayudar y ser beneficiosa para la toma de decisiones, pero puede ser peligrosa si está controlada sólo por unas pocas personas. El potencial de estas tecnologías consistiría en hacer disponible la información para toda la ciudadanía de forma clara y accesible, con datos de código abierto. La SmartCity serviría de muy poco si no logra formar SmartCitizens.

 

S.- Desde la planificación urbanística se habla a menudo de la ciudad para los niños, para los ancianos, para las personas de movilidad reducida, también desde la perspectiva de género, pero no os parece que la adolescencia y la juventud son sectores de población olvidados por los poderes públicos a la hora de diseñar la ciudad…

Teresa: El urbanismo con perspectiva de género trata de poner sobre la mesa las necesidades y deseos de todas las personas, incluyendo a los adolescentes y jóvenes. Éste es un colectivo complejo al cual es muy difícil atraer. Las alternativas y espacios de ocio que se les proponen no suelen salir adelante con éxito. Creemos que es precisamente en este caso en el que la participación tendría grandes resultados. Cuando se sienten parte de algo vuelcan su tiempo y energía al máximo. Darles voz y escuchar sus propuestas es necesario para que se impliquen. Son el futuro inmediato de nuestra sociedad y debemos hacer, cómo no, que sean también el presente.

 

Raquel: Es difícil responder a sus necesidades y deseos si no se les pregunta por ellos. Se les ofrece un ocio por el cual luego se les critica, y sin embargo tampoco se les muestra muchas alternativas. Una de las demandas más recurrentes que han surgido en los talleres que hemos realizado es la falta de equipamiento para adolescentes. Sí, creo que están olvidados.

 

S.- ¿Os parece excesiva la mercantilización del espacio público dedicado a las terrazas de hostelería, quedando algunas calles -especialmente del Casco Antiguo- dedicadas casi exclusivamente al consumo hostelero?

Álvaro: Claro que es excesiva. Más aún cuando se materializa con instalaciones permanentes que 'privatizan' espacio público. En determinados espacios, principalmente del Casco Antiguo, no se puede habitar la ciudad sin consumir. Y eso es excluyente. Habría que re-equilibrar esos usos.

 

S- Regresando a los paseos de la mano de Jane; el último, dadas las circunstancias que vivimos, lo realizasteis de modo virtual. A pesar de no haber podido ser el espacio de encuentro y reflexión colaborativa que fue en otras convocatorias, resultó muy interesante por la utilización de las nuevas tecnologías que permitieron conectar a las personas desde sus casas y visualizar las propuestas que presentabais para mejorar espacios urbanos degradados. ¿Puede ser un ejemplo de buen uso de las nuevas tecnologías para hacer comunidad?

Teresa: La comunidad la creamos las personas y las redes que tejemos entre nosotros. La tecnología facilita la difusión y el contacto. Las conexiones se expanden en el espacio, ya no hay distancias. Por supuesto que facilita, pero no podemos centrarnos exclusivamente en ellas ya que, como estamos viendo estos días, son precisamente los colectivos más vulnerables los que carecen de acceso al entorno digital. Además, lo 'ON LINE' no sustituye al contacto físico 'OFF LINE', es un complemento. Si nuestras relaciones se limitasen a lo virtual, no necesitaríamos la ciudad para encontrarnos.

 

S.- Y, por cierto, ¿Creéis que Logroño es una Ciudad Cuidada? ¿Qué necesita para llegar a serlo?

Teresa: las ciudades son el lugar donde habitan un conjunto de personas. Cuando hablamos de ciudades cuidadas, hablamos en realidad de ciudadanía cuidada. ¿Están todos los Logroñeses y Logroñesas bien cuidadas? ¿Nos hemos preocupado de todos los colectivos en la medida en la que lo solicitan y desean?

 

Tendríamos que ser todas en conjunto las que llegásemos a un consenso de cuáles son las cosas importantes y cómo queremos habitar nuestra ciudad. La participación es un proceso muy largo y complejo que además debe ser formado e informado. Nadie dijo que el trabajo bien hecho fuera fácil… 

 

* Fotografía de Teresa, Raquel y Álvaro. Cedida por 'Ciudadas Cuidadas'.

* Fotografías de la ciudad: Javi Muro

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