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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

'El ángel negro', de Jhon Verdon

John Verdon es una de mis debilidades lectoras y cada vez que vuelve con un nuevo libro, no me puedo resistir y da igual lo que en ese momento esté leyendo porque se queda aparcado o tiene que aprender a convivir con Verdon. Y esto, saltarse a otros autores u obligarles a entenderse, no es cosa baladí porque, salvo cuentos o relatos, no me gusta mezclar lecturas.

 

Verdon es un gran escritor de novela policíaca, de los mejores de los últimos años, con tramas muy elaboradas y retorcidas, llenas de giros que siguen sorprendiéndome, a pesar de que este libro del que hoy os hablo, ‘El ángel negro’, es el séptimo de la saga protagonizada por Dave Gurney. A veces, cuando uno lee a un mismo autor durante muchos años, aprende a descubrir las pistas ocultas, pero con Verdon no hay manera. A medida que leía y se desarrollaba el caso que se cuenta, pensaba una cosa —y no iba mal encaminada—, mas llegando al final hay un quiebro, qué quiebro, que me obligó a deshacer y rehacer mis teorías. Eso me gusta. Me hace disfrutar, querer más y sonreír, mucho, cuando le leo. Una sonrisa de esas que dice, vaya, qué bueno. Ingenio e inteligencia. Eso es lo que hay dentro de las novelas de Verdon.

 

En ‘El ángel negro’, Angus Russell, un poderoso hombre millonario, aparece muerto en su mansión de Harrow Hill con la garganta cortada. Las huellas dactilares y el ADN encontrado en la escena del crimen señalan como culpable a Billy Tate, un bicho raro del pueblo relacionado con temas de brujería y con un conocido rencor contra la víctima, pero hay un problema. Tras caer desde un tejado, Tate fue declarado muerto el día anterior al asesinato de Russell.

Cuando la policía revisa la morgue donde está el cuerpo de Tate dentro de un ataúd sellado, descubre que el cadáver ha desaparecido. Así las cosas, se desata el caos mediático: «Hombre muerto caminando», «El asesino del infierno», «Los asesinatos del zombi»… El pueblo entero entra en pánico y empieza una cacería de brujas. Mientras, Dave Gurney se adentra en la realidad de Harrow Hill, donde  descubre una red de relaciones enfermizas, resentimientos enconados y amargas luchas de poder. Cada capa de engaños que descubre le lleva a otra más profunda y oscura. ¿Descubrirá Gurney la extraña verdad que se oculta en el corazón de los asesinatos?

 

Cuando os digo que me gusta mucho Verdon es porque me gusta su forma de encarar,  de dibujar las historias, su forma de retorcerlas y convertir lo que en apariencia es ‘la típica de detectives’ en un gran puzle o en un gran tablero de cluedo, según el  libro. Me cautiva por eso, pero también porque siento un especial afecto por su detective, por Dave Gurney, y, con el paso de los libros y las historias, también por su mujer, Madeleine, con la que al principio no terminaba de encajar. También por Hardwick, el eterno secundario, amigo de Gurney y también investigador a su manera, a pesar de sus modales o su cinismo. Se han convertido en reales, en conocidos, y cuando eso pasa, estás atrapado.

 

‘El ángel negro’ es retorcido, como os he dicho antes, más activo que libros anteriores, más rápido, con una investigación repleta de intereses —no siempre limpios ni relacionados con la resolución de los asesinatos y la obtención de la verdad— y complicada, que hace disfrutar y mucho. Y es también, de forma general, la que esconde, quizá, una mayor profundidad y crítica social respeto a las ansias de poder y fortuna desmedidas de algunos, sus comportamientos y también la idolatría y el fanatismo. Dinero, obsesiones, codicia… Una mezcla incendiaria que parece crecer por las calles de un pueblo que tal vez no sea tan idílico como lo venden.   

 

Un buen libro para desconectar, para conocer mejor a Verdon, uno de los mejores escritores norteamericanos de novela policíaca actual, y acompañarle por una historia que os hará disfrutar de un buen caso policial, así como de los maravillosos paisajes del norte del Estado de Nueva York./Verónica García Peña, su última novela 'La isla de las musas' ya está en todas las librerías.

 



Autor: Verónica García Peña

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