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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}
'Las buenas noches', Isaac Rosa novela el insomnio
Casi la mitad de los adultos españoles duerme mal. El 48% no disfruta de un sueño de calidad y el 54% duerme menos de las horas recomendadas; cerca de cuatro millones de personas padecen, además, insomnio crónico. Dormir, esa actividad que durante siglos parecía una de las pocas cosas que no necesitaban explicación, se ha convertido en un privilegio cotidiano cada vez más difícil de conquistar. En ese territorio de párpados abiertos, relojes luminosos y pensamientos que se empeñan en trabajar de madrugada se instala Isaac Rosa con 'Las buenas noches', una novela que convierte el insomnio en materia literaria y, sobre todo, en una magnífica herramienta para mirar el mundo en que vivimos.
La historia comienza con un encuentro improbable. Dos desconocidos coinciden de madrugada en el bar de un hotel. Ambos están casados, tienen hijos y comparten algo más íntimo que una aventura convencional: ninguno consigue dormir. Pronto descubren que juntos sí pueden hacerlo. No buscan sexo, sino descanso. Y de esa necesidad nace una relación clandestina que Isaac Rosa utiliza como punto de partida para explorar algo mucho más amplio. ¿Qué nos ocurre cuando dejamos de dormir y qué revela nuestra incapacidad para descansar?. La idea es tan sencilla como brillante y contiene una de las grandes intuiciones de la novela. Quizá dormir juntos pueda ser, en ocasiones, una forma de intimidad incluso más profunda que acostarse juntos.
Rosa vuelve a demostrar aquí -en SPOONFUL ya disfrutamos de 'La habitación oscura' y 'Feliz final'- una de sus grandes virtudes como narrador, convertir un problema aparentemente privado en una cuestión colectiva. El protagonista da vueltas en la cama, repasa conversaciones, calcula gastos, piensa en el trabajo, en la vivienda, en la familia y en ese futuro que nunca termina de parecer seguro. El insomnio deja entonces de ser una disfunción individual para convertirse en el síntoma de una sociedad permanentemente acelerada. La precariedad laboral, el precio de la vivienda, la presión económica, el exceso de productividad o la obligación de estar siempre disponible terminan entrando en el dormitorio. La pregunta ya no es solamente por qué no dormimos, sino qué clase de vida estamos llevando para que descansar se haya vuelto tan complicado.
Pero 'Las buenas noches' no es un ensayo disfrazado de novela. Y ahí está buena parte de su encanto. Isaac Rosa combina humor, ironía, observación social y una notable capacidad para meterse en la cabeza de alguien que lleva horas despierto. El resultado tiene algo paradójico. 'Las buenas noches' es una novela sobre el insomnio que consigue mantener al lector despierto por las razones adecuadas. Hay inteligencia en sus reflexiones, pero también juego literario, deseo, ternura y una historia de personajes que sostiene el conjunto. La estructura incorpora incluso ese diario del sueño que podría parecer una extravagancia y que acaba funcionando como otra vía para explorar la obsesión contemporánea por medir, controlar y optimizar hasta aquello que debería suceder mientras no hacemos absolutamente nada.
En 'Las buenas noches', Isaac Rosa vuelve a hacer lo que mejor sabe, encontrar detrás de una experiencia cotidiana el conflicto social que normalmente preferimos no mirar. Dormir no aparece aquí como una pérdida de tiempo, sino como una necesidad humana que hemos terminado subordinando a las exigencias de la vida contemporánea. 'Las buenas noches' habla de algo que casi todos conocemos, esa noche interminable en la que el sueño no llega./Javi Muro
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