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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

La tiranía de las estrellas

Pudiera parecer, con este título tan pomposo que he puesto, que voy a hablar de lo déspota que resulta la vida de una estrella de Hollywood, pero nada más alejado de mi intención. Yo os quiero hablar de las estrellas con las que hoy en día se puntúan los libros y, en realidad, todo. Y cuando digo todo es practicante todo. Hoteles, restaurante, museos, ciudades, discos, películas…

 

Cuando emprendí la aventura de escribir esta sección -y el blog El Jardín del Sur- y decidí reseñar libros, también caí en esa tiranía. A la hora de plantearme cómo hacer de forma visual que los lectores supiesen si la novela de la que les hablaba me había gustado más o menos, opté por las famosas estrellas y debo decir, no sería honesta si me lo guardara para mí, que fue un error.

 

Pensé que una escala de una a cinco estrellas era lo adecuado y así lo hice hasta que me percaté de su despotismo y comprendí que esa peculiar vara de medir en la que un libro con una estrella es muy malo y uno con cinco es muy bueno, no se correspondía con la realidad ni con la verdad. Es un sistema injusto. Simplemente. Muy injusto.

 

Es un método, a mi parecer, arbitrario. Me explico. Nunca, y cuando digo nunca es nunca, puse a ninguna novela de las que yo leí y reseñé con ese procedimiento (ya no está presente en el blog porque decidí eliminarlo tras mi reflexión al respecto) menos de tres estrellas. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que sé lo que cuesta crear un libro. La concepción de la idea, su crecimiento, su nacimiento, su desarrollo y su final. Ese que te eleva o te hunde o ambas cosas. Todo eso, que a veces dura meses e incluso años, no puede, a mi parecer, tener menos de tres estrellas.

 

Quizá, al leer esto penséis que es por empatía y, tal vez sea así. Quién sabe. Al fin y al cabo me dedico a lo que me dedico. No voy a negarlo, pero posiblemente esa empatía nace del conocimiento y de una convicción férrea de que ningún libro, absolutamente ninguno, es tan malo como para darle una sola estrella y no haber aprendido algo de él. Lo que sea porque incluso darte cuenta de que no te gusta, ya es aprender algo más sobre ti y tus gustos. Eso, creo yo, se merece más que una simple y triste estrella.

 

Una estrella. ¿De verdad? Del uno al cinco y, ¿le das una? ¿Una? No tiene ningún sentido.

 

Antes de continuar, quiero dejar claro que esto no lo expongo porque esté sometida a esa tiranía de las estrellas, que lo estoy, pues como yo hay millones. Y no hace falta ser escritor para sufrirla. Puedes ser cocinero, camarero, hostelero, peluquero, repartidor, mensajero, periodista, fotógrafo, etc.

 

Muchos me diréis. Vale. Las estrellas son injustas, pero, entonces, ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo valoramos? Pues, quizá, con la explicación que acompaña a las dichosas estrellas, pero sin las estrellas, sería suficiente. Y que la gente se moleste un poco en leer esas opiniones porque no es lo mismo poner una estrella porque no te ha gustado a poner una porque no te ha llegado o porque te has equivocado. Y de todo hay, os lo aseguro. Hay estrellas por amor, simpatía y aprecio. Pero también existen otras por justo lo contrario. Y luego están las más curiosas que son las que se ponen por impericia, torpeza, propia o del servicio de venta, o por descuido. Y todas ellas, todas, repercuten en el trabajo de otros. Sean justas o injustas, repercuten. Sean honradas o no, repercuten. ¿Es eso razonable? A mí, desde luego, no me lo parece.

 

Al margen de lo dicho hasta ahora, también hay otro aspecto a tener en cuenta a la hora de valorar este sistema. Se trata de los gustos personales vinculados con una mala elección motivada por precio. En ocasiones, debido a alguna oferta, determinados libros se venden durante un tiempo a muy bajo precio (algo que es muy ventajoso tanto para el lector como para el escritor) y algunos usuarios, no pocos, se hacen con ellos sin fijarse en exceso en el género o tipo de novela. Bien. Esto trae consigo, a  la larga, puntaciones negativas. Es decir, si a mí no me gustan las novelas de espías, pero por una oferta me hago con un libro de espías, ¿cuál creéis que va a ser el resultado? Pues este caso sucede más de lo que creemos.

 

Quizá, si se pudiera valorar también del uno al cinco a los usuarios que dejan sus estrellas, la cosa cambiaría. Normalmente, solo puedes indicar si su opinión es útil o no, pero ¿y si nosotros pudiéramos valorar a los lectores? ¿Qué ocurría si yo pudiera examinar cómo han leído mi obra? ¿Qué han entendido? ¿Cómo se han expresado en su crítica? ¿Cuántos fallos han cometido al hacerla? Etc. Etc. Etc. Quizá, entonces, todo sería diferente, ¿no creéis?

 

Me ha gustado la idea. La voy a proponer.

 

Que no. Que es broma. Perdonadme, pero es que me he dejado llevar.

 

En fin, que las estrellas son, yo así lo juzgo, injustas y arbitrarias. Amiguismos, influencias, amores y desamores, errores… Todo influye y te puede aupar a la gloria, dejarte en el limbo o hacerte caer a los infiernos./Verónica García Peña, su última novela es 'La isla de las musas'



Autor: Verónica García Peña

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